El cierre de julio expuso una fuerte competencia en el mercado de depósitos a plazo fijo, en medio de una suba del 13,6% del dólar oficial. Frente a este contexto, los bancos tradicionales, digitales y fintech ajustaron sus tasas nominales anuales (TNA), que oscilaron entre el 29% y el 36,5%, según cada entidad. La tasa efectiva mensual (TEM) varió del 1,81% al 3%, lo que representó diferencias de hasta $12.000 en 30 días para quienes invirtieron $1 millón.

El Banco CMF S.A., de perfil digital, lideró con una TNA de 36,5%, seguido por otras entidades como Reba (36%) y Banco Bica (35%). En contraste, bancos públicos como el Provincia de Buenos Aires ofrecieron tasas más conservadoras, con una TNA de 29% y TEM de 2,38%, lo que dejó un rendimiento final por debajo de la inflación y del salto cambiario.
Frente al alza del dólar y la inflación estimada, el rendimiento real de los plazos fijos resultó insuficiente para preservar el poder adquisitivo. Solo quienes accedieron a las tasas más altas lograron empatar parcialmente el impacto del contexto económico. Las opciones más competitivas provinieron de bancos digitales o cooperativos, con propuestas orientadas a nuevos clientes a través de canales virtuales.



