El acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán generó una reacción positiva en los mercados internacionales y abrió un panorama más favorable para la economía argentina. Entre los principales efectos se destacó una nueva caída del riesgo país, que descendió hasta los 425 puntos básicos, su nivel más bajo de los últimos años.
La mejora del clima financiero también benefició a los bonos argentinos y a las acciones que cotizan en Nueva York. En este contexto, el Gobierno nacional podría recuperar acceso al financiamiento internacional y emitir deuda en dólares con tasas estimadas de entre el 8% y el 9% anual, algo que no ocurre desde 2018.

Por otra parte, el precio internacional del petróleo Brent retrocedió hasta los 83 dólares por barril, una baja cercana al 17% respecto de los valores que había alcanzado durante la escalada del conflicto. Esto implica menores ingresos potenciales por exportaciones energéticas, aunque especialistas sostienen que la producción de Vaca Muerta sigue siendo rentable.
La caída del crudo también reduce presiones sobre los precios internos de los combustibles y podría colaborar con el proceso de desinflación que atraviesa el país. De esta manera, el escenario internacional combina algunos desafíos para el sector energético, pero presenta más beneficios que riesgos para las cuentas financieras y el acceso al crédito de Argentina.



