En medio de la discusión por la postergación de la nueva fórmula del IPC en Argentina, el Fondo Monetario Internacional advirtió sobre la necesidad de actualizar las estadísticas económicas. En un análisis publicado en su revista Finanzas & Desarrollo, la economista Rebecca Riley sostuvo que los métodos tradicionales pierden precisión frente a una economía cada vez más digitalizada.
Según el organismo, basar la medición de la inflación solo en encuestas presenciales resulta costoso y menos efectivo. Por eso propuso incorporar datos de códigos de barras, escáneres de supermercados y registros en línea, que permitirían un seguimiento más puntual y exacto de los precios. Países como Australia, Canadá y Países Bajos ya integraron este tipo de información en sus índices oficiales.

El informe también alertó sobre la “economía invisible”, vinculada a activos intangibles como software, bases de datos y servicios digitales gratuitos. Muchos de estos aportes no quedan reflejados plenamente en el PBI ni en los indicadores de productividad, lo que puede generar distorsiones en la toma de decisiones.
Para el FMI, la modernización estadística exige inversión, acuerdos con el sector privado y marcos regulatorios actualizados. Sin esa transformación, advirtió Riley, los gobiernos corren el riesgo de diseñar políticas económicas con información incompleta en un contexto global cada vez más complejo.



