El Ministerio de Economía consiguió refinanciar todos los vencimientos previstos para esta semana y alcanzó un roll over del 102%, lo que le permitió no inyectar pesos en el mercado. La cartera enfrentaba obligaciones por $40 billones, aunque tras canjes previos el monto en manos del sector privado se redujo a cerca de $14 billones.
La licitación recibió ofertas por más de $23 billones y terminó adjudicando $21,27 billones. Desde el Gobierno destacaron que el resultado se dio en un escenario de alta demanda estacional de dinero, que suele generar dudas sobre la capacidad para cubrir vencimientos sin emitir.
El menú incluyó LECAP, BONCAP, LETAMAR, LECER, BONCER y una letra dólar linked, con vencimientos que van desde abril de 2025 hasta 2028. La demanda se concentró especialmente en los instrumentos ajustados por CER, que representaron la mitad del total adjudicado, una señal del interés del mercado por protegerse de la inflación.

Uno de los datos más relevantes fue el mayor plazo promedio logrado desde enero de 2025, impulsado por la colocación de bonos que ajustan por inflación con vencimiento incluso más allá del actual mandato, lo que es leído como un termómetro de la confianza del mercado.
La dinámica ocurre tras el aflojamiento del apretón monetario aplicado antes de las elecciones legislativas. Con tasas más bajas, una flexibilización de encajes y menor presión sobre la liquidez, el costo del crédito comenzó a descender junto con el rendimiento de plazos fijos y fondos comunes de inversión, hoy entre 20% y 30% anual.
La estrategia oficial de sostener tasas a la baja y refinanciar sin emitir busca estabilizar el mercado de pesos en un fin de año marcado por mayor demanda de efectivo y un delicado equilibrio monetario.



