El Gobierno no planea levantar las restricciones que aplicó antes de las legislativas para reducir la presión sobre el tipo de cambio, incluso después de que el dólar se moviera cerca del tope de la banda pese a la intervención norteamericana. En la Casa Rosada remarcan que cualquier cambio “no será inmediato”.
Entre las medidas que seguirán vigentes se encuentra la prohibición de operar dólar oficial y financiero en simultáneo, una regla reinstalada en septiembre que obliga a esperar 90 días entre una operatoria y otra. También continúa la orden del Banco Central que impide a las billeteras virtuales vender dólar oficial, restricción que antes alcanzaba solo a las Alycs.

Para el Ejecutivo, estas maniobras generaban “beneficios para unos pocos” y podían ampliar la brecha cambiaria, un escenario que buscan evitar mientras rija el actual esquema de bandas, ratificado tras las elecciones. Aunque descartan una devaluación, no cierran la puerta a un ajuste en el desplazamiento diario del tipo de cambio, hoy limitado al 1%.
La estrategia oficial apunta a sostener tasas de interés bajas durante la última parte del año para apuntalar el crédito y la actividad. En paralelo, el Gobierno analiza la posibilidad de seguir comprando reservas, aunque admite que dependerá del mercado y de la demanda de pesos.
En Balcarce 50 también buscan asegurarse los dólares necesarios para los pagos de deuda previstos: unos USD 4000 millones en enero y USD 4500 millones en julio. Si el riesgo país continúa en descenso, no descartan volver al mercado internacional para emitir nueva deuda.




