El Banco Central afronta este lunes un pago de USD 1.012 millones correspondiente a los bonos Bopreal, utilizados para regularizar deudas comerciales con el exterior. Aunque parte del vencimiento está en manos de tenedores locales y no se verá reflejado en las reservas brutas, sí golpeará las reservas netas, hoy muy por debajo de lo comprometido con el FMI.
Este pago se suma a la reciente utilización de USD 2.500 millones del swap con Estados Unidos, que permitió cubrir compromisos con el organismo internacional, pero dejó al BCRA con un nivel de reservas netas cercano a cero. Consultoras privadas advierten que, considerando los pasivos en moneda extranjera, el indicador ya se ubica en terreno negativo.

Los analistas calculan que el Central necesitaría sumar entre USD 9.000 y USD 13.000 millones para cumplir los objetivos de diciembre y mitad de 2026, una meta que luce cada vez más compleja. En este contexto, crece la probabilidad de que el Gobierno solicite un nuevo waiver al FMI para evitar incumplimientos formales.
El equipo económico sostiene que la estrategia se apoya ahora en nuevas fuentes de financiamiento, como el swap chino, el respaldo obtenido de Estados Unidos y eventuales acuerdos con bancos. Aun así, especialistas advierten que la baja demanda de dinero y la limitada capacidad de compra del BCRA dificultan la recomposición de reservas.
Mientras tanto, la deuda en moneda extranjera del Banco Central —entre swaps, encajes y repos— supera los USD 40.000 millones, lo que deja poco margen para maniobrar sin impactar en la estabilidad cambiaria. Con este nuevo pago, la discusión con el FMI por objetivos y plazos vuelve a quedar en el centro de la escena.



