El equipo económico retomó el viejo “Mini RIGI” y lo presentó nuevamente bajo el nombre RIMI (Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones). La medida llega como respuesta a la urgencia de reactivar la economía el próximo año, en un contexto donde el ajuste impactó fuerte sobre la industria y los cordones urbanos.
A diferencia del RIGI tradicional —que reúne más de 20 anuncios millonarios pero cuyos efectos recién se verán dentro de 4 o 5 años— el RIMI promete impacto rápido con proyectos más pequeños y desembolsos mucho más accesibles.

El Gobierno propone bajar la carga de Ganancias para empresas: del 35% al 31,5% y del 30% al 27%, con la expectativa de recuperar recaudación a través de una mayor actividad. Para las pymes, el RIMI incorporará amortización acelerada, devolución de IVA y certificados de crédito fiscal, para proyectos desde u$s150.000 hasta u$s30 millones, según el tamaño de la empresa.
En materia impositiva, se suman cambios claves: exención de IVA para la energía eléctrica aplicada a riego agroindustrial, ajustes por inflación para los saldos técnicos, y eliminación de los impuestos internos sobre electrónicos, autos, motos, celulares, servicios audiovisuales y otros bienes de consumo masivo.
Aunque el impacto fiscal deberá medirse, analistas señalan que el mayor costo vendría por la baja en la alícuota de Ganancias empresarias. El Gobierno apuesta a que un repunte de la actividad en 2026 compense esa pérdida.



