El Gobierno reactivó la bicicleta financiera como principal herramienta para contener la inflación y estabilizar el dólar. Con un rendimiento cercano al 0,5% mensual en dólares, el esquema de carry trade volvió a atraer divisas y permitió que empresas liquiden alrededor de 6.100 millones de dólares, en un contexto de apreciación de las monedas de la región.
La estrategia consiste en vender dólares y colocar los pesos en instrumentos financieros locales, con cobertura en el mercado de futuros para asegurar la rentabilidad y minimizar el riesgo cambiario. La combinación de tasas hizo que estas operaciones resulten prácticamente sin riesgo y con ganancia asegurada en dólares.

Este incentivo impulsó un nuevo ciclo de endeudamiento privado, tanto en el mercado local como internacional, que reforzó la oferta de divisas y sostuvo la calma cambiaria. También se sumaron fondos provenientes de colocaciones de deuda provinciales.
El esquema muestra fortaleza en el primer semestre, cuando la oferta de dólares es mayor, pero vuelve a exhibir debilidades estructurales de cara a la segunda mitad del año, cuando disminuyen los ingresos del sector exportador y la estabilidad depende del flujo financiero.
El carry trade volvió a funcionar como ancla cambiaria para sostener la desinflación, mientras la política salarial permanece indefinida y los ingresos reales continúan perdiendo poder de compra. Las perspectivas de crecimiento siguen siendo limitadas y el segundo semestre aparece condicionado por la capacidad de sostener el esquema financiero.
La estabilidad actual se apoya además en un contexto internacional favorable, con un dólar global más débil y mayor apetito por activos emergentes. Sin embargo, las recientes caídas en los precios de los commodities dejaron en evidencia que el equilibrio financiero sigue siendo frágil y dependiente de factores externos.
