En el contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la Argentina busca fortalecer su relación comercial con el gigante asiático mediante la apertura del mercado de alimentos procesados. La flexibilización del Código Alimentario a través del Decreto 35/2025, promovido por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, ha permitido un crecimiento exponencial en la importación de productos desde el extranjero.
Según datos del INDEC analizados por el Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), la importación de alimentos en diciembre de 2024 alcanzó los u$s 242 millones, marcando un incremento del 82% interanual. Uno de los productos más afectados por esta tendencia es el tomate procesado, cuyas importaciones en enero de 2025 totalizaron 9.277 toneladas, de las cuales 5.330 provinieron de China y 3.885 de Chile.

Un golpe para los productores locales
El ingreso masivo de alimentos importados ha generado un impacto directo en los productores de tomate de Argentina. Históricamente, la industria local adquiría el excedente de la cosecha nacional, pero en 2024, solo se compró lo pactado previamente, dejando a muchos productores en pérdida. Mientras que en años anteriores se pagaba un precio de mercado competitivo, en 2024 los productores recibieron $60 por kilo, cuando meses atrás el mismo producto se cotizaba en $100.
La situación se replica en otros sectores, con un incremento en la oferta de pastas, lácteos, vino y miel provenientes de China. Según representantes del sector, esta política beneficia a supermercadistas e importadores, pero afecta a la industria argentina, que debe cumplir con estándares de calidad más exigentes que los productos importados.
Precios y devaluación: un arma de doble filo
Aunque la llegada masiva de alimentos chinos podría reducir algunos precios en el corto plazo, economistas advierten sobre el riesgo de un "arbitraje de mercado", en el que los precios internos terminan equiparándose con los valores internacionales. Datos del CEPA muestran que, a pesar del aumento de las importaciones, el precio del tomate subió un 30,3% interanual, pasando de $395,5 a $515,3, con un pico de $2.196,40 en mayo de 2024.
A largo plazo, los analistas alertan que la competencia con China podría debilitar la producción local. La Agrupación Tomate 2000 ya proyecta una desaceleración de la producción en 2026, lo que impactaría en la generación de empleo y en la capacidad exportadora del país.

La amenaza de China en el mercado argentino
Los referentes del sector agroindustrial aseguran que la competencia con China no es nueva, pero alertan sobre la magnitud que está alcanzando en rubros clave. La industria argentina teme que la exportación de productos locales de alta calidad deje al mercado interno con opciones importadas de menor trazabilidad.
Mientras el Gobierno sostiene que la apertura ayudará a combatir la inflación, los expertos advierten que la estrategia podría generar un desequilibrio estructural en la producción nacional. La discusión sigue abierta y los próximos meses serán clave para determinar si esta política comercial traerá beneficios reales o si profundizará la crisis de los productores locales.
