El mercado internacional del petróleo reaccionó con una fuerte caída de precios ante las señales de distensión en Medio Oriente y el avance hacia un posible acuerdo de paz, lo que redujo la percepción de riesgo en la región.
En este contexto, el crudo Brent perforó el piso de los US$100 y se ubicó en torno a los US$97 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió hasta los US$89, marcando una baja relevante en comparación con las semanas previas.
Menor riesgo y ajuste en los precios
La caída responde a una reducción de las llamadas primas de riesgo geopolítico, luego de que los mercados comenzaran a descontar un escenario de mayor estabilidad en la región.
Entre los factores que influyeron se destaca la suspensión de operaciones militares ofensivas por parte de Estados Unidos y la implementación de medidas para garantizar la seguridad del tránsito comercial en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio global de petróleo.

Este cambio de escenario llevó a los analistas a proyectar una normalización progresiva del suministro energético, lo que presiona a la baja las cotizaciones internacionales.
Avances diplomáticos y expectativas del mercado
En paralelo, las señales provenientes de Irán generaron un impacto adicional en los mercados. El país analiza una propuesta de acuerdo de paz impulsada en el marco de las negociaciones internacionales, lo que reforzó las expectativas de una reducción sostenida de la tensión.
Desde los países mediadores, especialmente en el entorno diplomático regional, se sostiene que las conversaciones se encuentran en una etapa avanzada, con posibilidades de un entendimiento en el corto plazo.
Impacto global en la energía
El cambio de expectativas no solo afectó al precio del crudo, sino también a las proyecciones del mercado energético global, que ahora anticipa una mayor estabilidad en la oferta internacional.
En este escenario, el petróleo abandona los niveles máximos alcanzados durante el conflicto y entra en una fase de corrección asociada a la desescalada geopolítica, con impacto directo en los mercados financieros y en las expectativas de inflación energética a nivel mundial.
