A partir del lunes, el sistema financiero argentino permitirá a las personas físicas comprar dólares al nuevo valor oficial, en el marco de la eliminación del cepo cambiario. Aunque el Gobierno no lo anunciará públicamente, maneja internamente un precio de referencia para el dólar libre que se ubicaría por debajo de los $1.400. Según fuentes oficiales, el objetivo es que el nuevo valor se mantenga cercano al cierre del dólar MEP de este viernes, que fue de $1.332.
Este valor, considerado manejable por el equipo económico, marca un nivel que el Gobierno espera que el mercado adopte como nuevo equilibrio. Si bien el esquema de bandas anunciado por el Ministerio de Economía establece un techo de $1.400, la intención es que el precio real se mantenga por debajo de ese límite.

Fundamentos del nuevo valor
El análisis oficial considera que, gracias al freno en la emisión monetaria y al superávit fiscal, la base monetaria es reducida y la presión de demanda no debería ser tan intensa como en otras aperturas. La expectativa es que los tenedores de pesos que hasta ahora accederían al dólar MEP, migrarían al nuevo Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), que operará sin restricciones para personas físicas.
De confirmarse esta transición ordenada, el tipo de cambio oficial que pasará de $1.096 a un valor libre cercano a $1.332 implicaría una devaluación del 21,5%, una cifra que, aunque alta, estaría por debajo del 28% que representaría el techo de $1.400. El Gobierno estima que este nuevo tipo de cambio incentivará la liquidación de exportaciones, especialmente del sector agropecuario, lo que contribuiría al ingreso genuino de divisas.

Plan de contingencia y poder de fuego
No obstante, si la presión sobre el MULC supera lo previsto, el Ejecutivo cuenta con un respaldo significativo. El presidente Javier Milei ha instruido a su equipo económico a intervenir si se detectan movimientos especulativos o intentos de desestabilización. El Banco Central dispone de alrededor de 5.000 millones de dólares para intervenir en caso de una corrida o fuerte presión cambiaria.
La estrategia del oficialismo apunta a que el mercado encuentre rápidamente un nuevo punto de equilibrio dentro de las bandas cambiarias, con un dólar libre cotizando más cerca del piso que del techo.



