El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó este lunes que en mayo intervino con fuerza en el mercado de futuros de dólar, cerrando el mes con una posición vendida de casi u$s1.950 millones. Se trata del nivel más alto de intervención cambiaria en lo que va del año y el tercer mes consecutivo en que el ente monetario opera para contener expectativas devaluatorias y la volatilidad financiera.
Según los datos oficiales, la posición corta del BCRA ascendió a u$s1.947,08 millones, mientras que la posición larga fue apenas de u$s1 millón. En comparación, en abril la posición vendida había sido de u$s409 millones, y en marzo, de u$s376 millones, lo que implica que en mayo se cuadruplicó el nivel de intervención respecto del mes previo.
El 7 de mayo fue el punto de inflexión: el dólar “spot” o contado se desplomó un 6%, registrando una fuerte caída de $1.204 a $1.124. Ese mismo día, el tipo de cambio oficial (A3500) retrocedió un 4,2%, cayendo a su valor más bajo desde el 23 de abril. La jornada estuvo marcada por altos volúmenes operados y un inusual aumento del interés abierto, particularmente en el contrato diciembre 2025, con tasas implícitas muy por debajo del 20% nominal anual. Todo esto generó sospechas de intervención oficial, que finalmente fueron confirmadas.
A la par, los dólares financieros también reflejaron la presión bajista. El Contado con Liquidación (CCL) cayó 3,7% hasta $1.167, y el dólar MEP retrocedió 3,6%, ubicándose en $1.156,1. En tanto, los futuros de dólar sufrieron caídas generalizadas: el contrato de mayo bajó 5,7%, el de junio 6,1%, y el de julio 6,6%. Los tramos medios y largos de la curva llegaron a hundirse hasta un 9,7%.

Uno de los datos más llamativos fue el volumen operado, que se disparó a u$s4.261 millones, el más alto desde que comenzó la gestión de Milei, y muy por encima del promedio de u$s1.294 millones de abril. El interés abierto también se incrementó fuertemente en u$s869 millones, concentrado en el contrato diciembre, con un salto de u$s486 millones.
La intención del BCRA con estas intervenciones habría sido atenuar las expectativas devaluatorias, reforzar la credibilidad del nuevo esquema de flotación administrada y restablecer el atractivo del carry trade, ajustando las tasas implícitas de los contratos.
Las primeras intervenciones del año se dieron en marzo, en el contexto del acuerdo con el FMI y la implementación del nuevo esquema de bandas cambiarias. En abril, pese a que el nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional no prohibía explícitamente la intervención en futuros, el mercado esperaba que el Gobierno evitara abusar de esta herramienta. De ahí que la escala de intervención de mayo sorprendiera a analistas y operadores.
Es clave recordar que las operaciones de futuros de dólar no implican entrega física de la divisa, sino una compensación monetaria al vencimiento. Así, si el BCRA vende contratos a $1.200 y el dólar termina por encima de ese valor, deberá pagar la diferencia en pesos, lo que representa un impacto monetario, pero no sobre las reservas internacionales.


