La confianza del consumidor registró en agosto su desplome más fuerte desde diciembre pasado, con una caída del 13,87% mensual, de acuerdo con la medición de la Universidad Torcuato Di Tella. La contracción fue más marcada en Ciudad de Buenos Aires y el GBA, aunque también alcanzó al resto del país, con un retroceso menor del 7,07%.
El retroceso se reflejó en el consumo: los autoservicios mayoristas mostraron en junio una baja del 1,8% respecto de mayo, alcanzando el nivel más bajo desde 2017, según el INDEC. En los supermercados hubo un leve repunte del 0,2%, aunque con tendencia al estancamiento, mientras que los shoppings sufrieron la primera caída interanual desde fines de 2024.

La situación se agrava por el deterioro de los salarios reales. Desde diciembre, los sueldos privados perdieron un 0,6% en términos reales, mientras que los ingresos del sector público retrocedieron un 14,3%. Consultoras advierten que, pese a la desaceleración de la inflación, la pauta salarial restrictiva impide una recuperación del poder adquisitivo.
A esto se suma un aumento en la morosidad: los atrasos con tarjetas de crédito treparon al 5% en junio, el segundo nivel más alto en 15 años. En préstamos personales y financiamiento con tarjetas los registros también marcaron récords desde 2021, en un contexto de tasas elevadas que encarecen el crédito.



