El endeudamiento de los hogares argentinos se consolida como uno de los principales desafíos económicos actuales. Un informe de la consultora Focus Market reveló que 6 de cada 10 familias tienen algún tipo de deuda y que, en promedio, los compromisos financieros ya equivalen a casi cuatro salarios mensuales.
El estudio, basado en datos del Banco Central de la República Argentina y la Encuesta Permanente de Hogares, estima que el total de deuda de las familias supera los $39 billones, de los cuales más de $32 billones corresponden a financiamiento bancario.
En términos individuales, la deuda promedio por hogar endeudado asciende a más de $5,7 millones, lo que representa alrededor de 3,5 salarios promedio del sector formal. El dato marca un fuerte crecimiento en los últimos años: en 2023 esa relación apenas superaba un salario y medio.
El informe también muestra un cambio en la forma de financiamiento. Mientras que en años anteriores predominaban las deudas informales, actualmente crece el peso del crédito bancario, que ya alcanza a más del 55% de los hogares. Este fenómeno está vinculado a una mayor disponibilidad de préstamos y a una mejora en el acceso al sistema financiero.

En este contexto, el crédito se convirtió en un sostén clave del consumo, permitiendo a muchas familias mantener su nivel de gasto pese a la pérdida de poder adquisitivo generada por la inflación.
Sin embargo, la contracara de este proceso es el aumento de la morosidad. El informe advierte que la proporción de deudas en situación irregular creció con fuerza en el último año, pasando de menos del 3% a más del 10%. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito son los más afectados, con niveles de incumplimiento que ya superan el 10%.
Según explicó Damián Di Pace, director de la consultora, una parte importante de los hogares que accedió al crédito en los últimos años enfrenta dificultades para sostener los pagos, en un escenario donde los ingresos reales aún no logran recomponerse plenamente.
El fenómeno también llegó al Congreso, donde se debaten distintos proyectos para implementar moratorias y mecanismos de alivio para familias endeudadas, con el objetivo de frenar embargos y reestructurar obligaciones.
De esta manera, el crecimiento del crédito aparece como un arma de doble filo: impulsa el consumo y la inclusión financiera, pero al mismo tiempo expone a una mayor vulnerabilidad si no está acompañado por una recuperación sostenida de los ingresos.
