La actividad económica transitó una primera mitad del año marcada por vaivenes. Tras un repunte a fines de 2024, hubo una caída en marzo, un leve rebote en abril y nuevamente una baja en mayo, según estimaciones privadas. A pesar de esto, el Gobierno mantiene su proyección de crecimiento del 5,5% del PBI para 2025, apoyado en sectores como el agro, la industria y el comercio.
Desde el lado de la demanda, se prevé una suba del 7,2% en el consumo privado, 22,7% en la inversión y un 25,2% en importaciones, lo que refleja expectativas de recuperación. Sin embargo, diversos informes alertan sobre una posible desaceleración del consumo, afectado por la suba de tasas de interés, el aumento de la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

El índice líder de actividad de Analytica anticipó una contracción de 0,5% en mayo, mientras que Orlando Ferreres registró una caída mensual del 0,2% pero una suba interanual del 4,1%, gracias al fuerte aporte del sector agropecuario, que creció 21,7% en los primeros cinco meses del año. Pese a los avances en algunos sectores, los analistas remarcan que aún no hay señales sólidas de crecimiento sostenido.



