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IMPACTO

La guerra en Medio Oriente abre un nuevo frente económico para Mendoza

La suba del petróleo y la volatilidad financiera podrían presionar la inflación, encarecer el financiamiento y afectar las inversiones y el turismo en la provincia.

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La nueva escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a tensionar a los mercados internacionales y abrió interrogantes sobre sus posibles consecuencias en Mendoza. Aunque el escenario bélico se desarrolla a miles de kilómetros, los analistas advierten que la provincia no quedaría al margen si la crisis se profundiza.

El punto neurálgico del conflicto es el Estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde circula una parte sustancial del petróleo y del gas natural licuado que abastece a Asia y Europa. Una eventual interrupción o limitación del tránsito en esa vía podría afectar el suministro global y provocar fuertes subas en los precios internacionales de la energía.

En los primeros días de tensión, los mercados reaccionaron con volatilidad y el crudo mostró alzas ante la incertidumbre geopolítica.

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Petróleo, inflación y financiamiento

El impacto final dependerá de la duración y la magnitud del conflicto. Un escenario breve podría traducirse en aumentos temporales del petróleo, el gas y algunos insumos estratégicos. En cambio, una crisis prolongada alteraría expectativas globales, presionaría la inflación internacional y encarecería el financiamiento para países emergentes como Argentina.

Para Mendoza, la situación presenta un doble efecto. Por un lado, como provincia productora de petróleo y gas, una suba sostenida del crudo implicaría mayores ingresos por exportaciones y divisas. Pero, al mismo tiempo, el encarecimiento de la energía impactaría sobre los costos de producción y transporte en toda la cadena económica.

El sector agrícola sería uno de los más expuestos, ya que depende fuertemente de fertilizantes y combustibles. También podrían registrarse aumentos en insumos industriales y logísticos.

En paralelo, una mayor volatilidad financiera podría elevar el costo del crédito y frenar proyectos de inversión, tanto públicos como privados.

Qué puede pasar con los precios

En el mercado internacional, el barril de petróleo ronda actualmente los 80 dólares. Si la tensión escala, no se descarta que pueda acercarse o incluso superar los 100 dólares, lo que tendría efectos directos sobre combustibles, alimentos y bienes de consumo.

Ese traslado a precios impactaría en la inflación y en el poder adquisitivo, tanto a nivel nacional como provincial. Además, la incertidumbre global podría retraer inversiones extranjeras y afectar sectores sensibles como el turismo, una de las principales actividades económicas de Mendoza.

Un escenario aún incierto

Desde el área energética provincial consideran que, por ahora, se trata de un fenómeno coyuntural vinculado al riesgo geopolítico. Sin embargo, advierten que una interrupción sostenida en el tránsito por el Estrecho de Ormuz generaría tensiones más profundas en el abastecimiento mundial de energía.

En términos locales, el impacto no sería inmediato ni en la misma magnitud que en economías más dependientes de las importaciones energéticas. No obstante, Mendoza forma parte de un sistema económico integrado al mercado internacional y no puede aislarse de esos movimientos.

La clave estará en el tiempo. Si el conflicto se limita a pocas semanas, los efectos podrían quedar acotados a picos temporales de volatilidad. Pero una guerra prolongada, con mayor involucramiento de países, tendría consecuencias más amplias sobre precios, financiamiento, inversiones y actividad económica en la provincia.

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