La apertura económica impulsada por el gobierno de Javier Milei está generando efectos en la industria local, especialmente en el sector textil, donde las importaciones de ropa aumentaron un 135% durante los primeros dos meses del año. En enero y febrero de 2025, ingresaron al país 23,3 millones de prendas por un valor de 90 millones de dólares, comparado con los 10 millones de prendas por 61,2 millones de dólares del mismo periodo en 2024. Este incremento ha generado preocupación entre las cámaras empresariales, que advierten sobre el impacto en la competitividad local y el empleo.
El aumento de las importaciones coincide con la reciente decisión del ministro de Economía, Luis Caputo, quien anunció una reducción de aranceles para la ropa, calzado y telas. A partir de un decreto publicado en marzo, los aranceles para la ropa y calzado se reducirán del 35% al 20%, los de telas bajarán del 26% al 18% y los de hilados disminuirán del 18% a tasas entre 12% y 16%. Esta medida, que se espera entre en vigor en los próximos días, podría provocar un nuevo aumento en las importaciones de productos textiles.

China se mantiene como el principal proveedor de ropa, con el 80% de las importaciones totales, seguido por países como Vietnam, Bangladesh, Camboya y Pakistán. Esta concentración en el mercado asiático ha generado inquietud, dado que el sector local se ve en desventaja frente a la competencia de países con costos más bajos.
La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su preocupación por el impacto de estas políticas en la producción local y el empleo. La entidad alertó que, si bien la reducción de aranceles busca reducir los precios de productos textiles, esta medida podría poner en riesgo miles de empleos en el sector, especialmente en provincias como Buenos Aires, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán. En los últimos meses, la industria textil ha experimentado una importante pérdida de empleo, con más de 10 mil puestos de trabajo afectados.

Además, la UIA destacó que el sector está atravesado por problemas como el comercio ilegal, contrabando y falsificación de marcas, lo que agrava aún más la competencia desleal frente a las importaciones. Según un relevamiento reciente, un 33% de las empresas del sector textil informaron que el contrabando las afecta negativamente, con un 80% de las empresas de indumentaria y confecciones también señalando este problema.
Finalmente, la UIA hizo un llamado a coordinar una agenda de competitividad nacional con las políticas de integración comercial para evitar que la caída de la producción industrial y el empleo se profundice, instando a una revisión de la reducción de impuestos y otras medidas para equilibrar las condiciones locales frente a las importaciones.



