La inflación de alimentos y bebidas en la primera semana de febrero alcanzó el 2,5%, según datos de la consultora LCG, registrando la mayor suba semanal desde el inicio del gobierno de Milei. Esta cifra confirma la aceleración de los precios después de más de diez semanas con variaciones semanales por debajo del 1%.
Durante las últimas cuatro semanas, la inflación promedio se duplicó, alcanzando un 1,6% mensual. Más del 75% de la suba semanal se explicó por aumentos de panificados y bebidas, que registraron incrementos superiores al 6%.
Entre los productos que más aumentaron se destacan:
Bebidas e infusiones para consumo en el hogar: 7,3%
Panificados, cereales y pastas: 6%
Lácteos y huevos: 2,3%
Comidas listas para llevar: 1,9%

El porcentaje de productos con aumentos de precio se ubicó en 17% de la canasta, dos puntos por encima de la semana anterior, y se observó mayor dispersión y valores extremos en las variaciones.
El impacto de esta aceleración no se limita a los supermercados. Los expertos destacan que afecta negociaciones paritarias, jubilaciones y plazos fijos indexados por UVA, desanclando expectativas de desinflación y reduciendo el poder adquisitivo de los hogares.
Además, el escándalo vinculado al INDEC ha generado incertidumbre en los mercados financieros, repercutiendo en la performance de títulos y acciones locales, mientras la actualización del índice oficial sigue pendiente. Esta situación también complica las negociaciones con organismos internacionales como el FMI, que supervisan la calidad y transparencia de las estadísticas públicas argentinas.
La suba de precios evidencia la presión inflacionaria persistente en un contexto donde los ajustes semanales alcanzan niveles récord, con un fuerte impacto en los consumidores y en la economía en general.
