La inflación en Argentina habría registrado una marcada desaceleración en mayo, con proyecciones que la sitúan por debajo del 2%. Según informes preliminares de consultoras económicas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una variación mínima durante las últimas semanas del mes, en línea con la tendencia observada en abril, cuando los precios subieron un 2,8%.
La caída de la inflación responde a una combinación de factores, entre ellos la estabilidad del tipo de cambio oficial, la contención del gasto público y la retracción del consumo. En este contexto, los analistas señalan que una menor inflación podría contribuir a una mejora del salario real y a una reducción gradual de los niveles de pobreza, aunque los efectos sociales dependerán de la evolución del empleo y los ingresos.

En cuanto a los sueldos, las diferencias entre los sectores público y privado se mantienen. Mientras que el sector estatal presenta restricciones en las actualizaciones salariales, los ingresos en el ámbito privado son más flexibles, con ajustes que en algunos casos superan los del promedio, especialmente entre los trabajadores informales que enfrentaron una mayor pérdida de poder adquisitivo durante la recesión.
El esquema económico actual apunta a mantener esta tendencia descendente en los precios al menos hasta las elecciones de octubre. En ese marco, no se esperan movimientos bruscos como una devaluación del peso, medida que el Gobierno busca evitar para preservar la estabilidad macroeconómica.

No obstante, existen alertas en relación con la situación del Banco Central. Las reservas internacionales muestran escaso dinamismo, y una porción significativa corresponde a pasivos con el Fondo Monetario Internacional, el swap con China y otros compromisos financieros. Esta fragilidad limita el margen de maniobra en política cambiaria y financiera, aun cuando la inflación muestre señales de moderación.
El dato oficial del IPC de mayo será clave para evaluar si la economía logra consolidar esta desaceleración inflacionaria o si se trata de una pausa temporal en el proceso de ajuste.
