Las empresas de medicina prepaga comenzaron a enviar a sus afiliados las cartas con los aumentos que regirán en noviembre, que estarán entre 1,9% y 2,1%, en línea con la inflación informada por el Indec. Este esquema consolida un modelo de actualización mensual automática, algo que pocos sectores de la economía argentina pueden aplicar.
Desde fines de 2023, con la desregulación impulsada por el DNU de Javier Milei, las prepagas pueden subir libremente sus cuotas sin necesidad de autorización estatal. Así, trasladan directamente la inflación a los valores que pagan los usuarios, garantizando ingresos predecibles para las empresas, aunque con un fuerte impacto en los bolsillos de los afiliados.

En lo que va de 2025, las cuotas acumulan subas del 21%, frente a un IPC del 15%. Esta brecha creciente golpea principalmente a la clase media, ya que los planes familiares superan los $200.000 mensuales, mientras que los salarios crecen a un ritmo menor, en torno al 1,5% mensual.
El sector privado de salud se consolidó como uno de los pocos rubros que ajusta en línea exacta con el IPC, generando previsibilidad financiera para las empresas pero presionando cada vez más la capacidad de pago de los hogares. Se espera que los incrementos sigan rondando el 2% mensual hasta fin de año.



