Las reservas del Banco Central registraron una fuerte caída en el último día de enero, afectadas principalmente por la baja del 9% en el precio del oro y por los ajustes habituales de cierre de período que realizan las entidades financieras, movimientos que suelen revertirse al inicio de la semana siguiente.
En ese contexto, las reservas brutas internacionales se hundieron más de u$s1.700 millones y perforaron los u$s45.000 millones, en un movimiento explicado casi en su totalidad por el impacto de la caída del oro sobre la valuación de los activos.
Pese a ese retroceso puntual, la autoridad monetaria volvió a cerrar una jornada con saldo positivo en el mercado cambiario. Este viernes, el Banco Central compró u$s23 millones, alcanzó su vigésima rueda consecutiva compradora y finalizó la semana con un resultado neto favorable de u$s179 millones.

De esta manera, durante enero, la entidad acumuló compras por u$s1.157 millones, en línea con su programa de atesoramiento de reservas, consolidando un desempeño positivo en términos de intervención cambiaria.
Al cierre de la jornada, las reservas brutas se ubicaron en u$s44.502 millones, tras una caída diaria de u$s1.738 millones. Sin embargo, el balance mensual mostró una evolución favorable: los activos internacionales del Banco Central finalizaron el mes con un crecimiento de u$s3.337 millones.
En paralelo, y acompañando el esquema de acumulación de activos, los bonos soberanos registraron subas a lo largo de enero, más allá de las bajas marginales observadas en las últimas dos ruedas del mes, en un escenario de mayor estabilidad financiera.


