Los activos argentinos mostraron un comportamiento dispar en el inicio de la semana, con ADRs que borraron las subas iniciales y retrocedieron hasta 2%, mientras el riesgo país volvió a escalar y se aproxima a los 580 puntos básicos, reflejando la cautela de los inversores.
El indicador elaborado por J.P. Morgan se ubicó en torno a las 567 unidades, en un contexto donde persiste la incertidumbre global y la falta de definiciones en torno al conflicto en Medio Oriente, sumado a la expectativa por las decisiones de tasas de los principales bancos centrales.
En este escenario, los bonos soberanos argentinos operaron con leves bajas. Entre los más afectados se destacaron el Bonar 2029 y el Bonar 2038, aunque algunos títulos mostraron mejoras marginales, evidenciando la falta de una tendencia clara en el mercado.

La jornada también estuvo condicionada por una nueva caída en Wall Street, lo que profundizó la cautela sobre los activos de riesgo, incluyendo los argentinos. A esto se suma la ausencia de factores locales contundentes que impulsen una recuperación sostenida.
En cuanto a la renta variable, los ADRs argentinos en Nueva York registraron movimientos mixtos durante la rueda, aunque terminaron predominando las bajas. En el plano local, el índice S&P Merval logró sostener una leve suba en pesos, con algunos papeles liderando avances puntuales.
Los inversores, en tanto, continúan siguiendo de cerca la evolución del frente externo y la capacidad del Banco Central de la República Argentina para sostener la acumulación de reservas, un factor clave para la estabilidad financiera.
De esta manera, el mercado argentino vuelve a mostrar signos de fragilidad en un contexto internacional adverso, donde la volatilidad y la prudencia dominan las decisiones de inversión.
