El mercado financiero sigue con atención la evolución de los depósitos en dólares, conocidos como argendólares, ya que son una señal de confianza de los ahorristas y, al mismo tiempo, un respaldo indirecto a las reservas del Banco Central.
A dos días de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, los datos disponibles muestran un panorama estable: el stock se ubicó en 32.272 millones de dólares, apenas 39 millones menos que a comienzos de mes. La caída estuvo asociada a una fuerte salida de 96 millones el 5 de septiembre, en plena previa electoral, pero luego hubo un ingreso de 55 millones el día 9, que compensó parcialmente ese movimiento.

Un freno después del boom
El crecimiento de los depósitos en dólares había estado impulsado por el blanqueo de capitales de 2024, que sumó más de 15.000 millones al sistema y llevó el stock a niveles cercanos a los máximos de 2019. Sin embargo, desde noviembre pasado comenzaron las salidas: más de 2.000 millones en noviembre, 1.100 millones en diciembre y otros descensos en enero, febrero y marzo de este año.
La flexibilización del cepo para individuos y familias en abril revirtió en parte esa tendencia, con un repunte de más de 1.000 millones. En los meses siguientes el comportamiento fue dispar: leves aumentos en mayo, un salto de 440 millones en junio, un crecimiento mayor en julio con 1.740 millones adicionales y, finalmente, una caída de 272 millones en agosto.

Una señal de confianza clave
Los argendólares no solo financian créditos en divisas para empresas exportadoras, sino que también se contabilizan como reservas brutas a través de los encajes bancarios. Por eso, en un contexto de reservas netas negativas, el comportamiento de los depósitos resulta central para el Banco Central.
Aunque por ahora no se observa un efecto significativo tras las elecciones bonaerenses, los analistas advierten que la verdadera prueba llegará con la previa de las legislativas nacionales del 27 de octubre. Hasta entonces, el desafío será retener la confianza de los ahorristas y evitar que los ruidos políticos aceleren la salida de depósitos.
