Los futuros del petróleo registran una fuerte caída este lunes, con el crudo West Texas Intermediate (WTI) ubicándose por debajo de los u$s60 por primera vez desde 2021. El Brent, referencia mundial, también retrocede hasta un 4%, afectado por temores de una recesión global y la escalada arancelaria impulsada por Donald Trump.
En medio del desplome de las bolsas asiáticas, los futuros del crudo WTI se hunden -2,4% hasta los u$s60,5, mientras que los futuros del Brent caen -2,4% hasta los u$s64,11. Esta contracción en los precios ocurre luego de la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados, conocidos como OPEP+, de avanzar con el aumento de la producción. En mayo, el grupo planea reintroducir 411.000 barriles diarios (bpd) al mercado, una cifra superior a los 135.000 bpd previstos inicialmente.

La escalada de nuevos aranceles impuesta por Donald Trump genera mayor tensión en la economía mundial, afectando las expectativas de demanda de petróleo. En paralelo, el barril de Brent cae tras desplomarse un 11% la semana pasada, mientras el WTI oscila entre los u$s59,93 y u$s60,25.
De acuerdo a Goldman Sachs, el precio promedio del Brent alcanzaría los 69 dólares por barril hacia fines de 2025, mientras que el WTI cerraría en 66 dólares. Para 2026, anticipan nuevas caídas hasta 62 dólares para el Brent y 59 dólares para el WTI, valores inferiores a los actuales futuros de petróleo. Sin embargo, advierten que los riesgos para estas previsiones tienden "a la baja", presionados por el contexto de presiones económicas globales e incertidumbre geopolítica.

En Asia, la situación no es mejor: las bolsas de Japón, Corea y Australia se derrumban, afectadas también por la suba de aranceles en Estados Unidos. El índice Nikkei 225 de Tokio pierde más del 7% en el comercio matinal, mientras el índice Kospi de Seúl cae un 4,8% y el índice bursátil de Taiwán se hunde un alarmante 9,8%. Esta situación refuerza los temores sobre la economía global y añade presión a los mercados financieros.
Mientras tanto, en Argentina, persisten los temores sobre una posible sangría de reservas en medio de este escenario internacional de alta volatilidad.
