El Gobierno nacional, con Javier Milei al frente y el viceministro José Luis Daza como negociador clave, está avanzando en un nuevo acuerdo financiero por u$s2.000 millones con bancos del exterior. El objetivo principal es reforzar las reservas internacionales del Banco Central antes de enfrentar compromisos en moneda extranjera en julio y cumplir con las metas pactadas con el FMI.
La operación, respaldada por garantías como bonos y oro, se negocia con entidades como JPMorgan, Santander, ICBC, BBVA y Citigroup. La tasa de interés esperada es menor al 8,8% anual, en línea con condiciones obtenidas en acuerdos anteriores. Desde el Gobierno aseguran que no incrementará el endeudamiento neto, ya que se estructura con activos existentes.

Este instrumento se complementa con la reciente colocación del Bonte 2030, por u$s1.000 millones, dentro del plan del ministro Luis Caputo para apuntalar la posición cambiaria sin comprometer el equilibrio fiscal. A lo largo de 2025, se esperan u$s23.100 millones en divisas, entre desembolsos del FMI, Banco Mundial y BID.
Aunque las autoridades confían en cerrar la brecha, informes privados advierten que aún con esta nueva operación, Argentina podría quedarse u$s4.000 millones por debajo del objetivo de reservas. El FMI evaluará la situación un mes más tarde de lo previsto, en una revisión clave para la continuidad del acuerdo vigente.



