Los nuevos propietarios de la planta de Mercedes Benz en Argentina aseguraron que no habrá despidos y que se mantendrán los 1.800 puestos de trabajo en la fábrica de Virrey del Pino.
El grupo inversor Open Car, liderado por el empresario Pablo Peralta, será el encargado de la operación. En el proyecto también participan Daniel Herrero, ex CEO de Toyota, y Alfonso Prat Gay, exministro de Economía.
Francesco Ciancia, responsable de Operaciones de Vans de MB, explicó que Mercedes-Benz eligió a Open Car para garantizar la sostenibilidad de la operación productiva, comercial y el empleo en el país. "Por eso transferimos todo al Grupo Open Car", afirmó Ciancia.
Herrero, por su parte, destacó la continuidad de la empresa y el enfoque en la movilidad sostenible. "Vamos a mantener la producción, la comercialización y la exportación de la Sprinter, y además exploraremos nuevos caminos", expresó.
Respecto a la operación, Herrero indicó que no se revelará el monto, pero precisó que entre el 15 de mayo y el 15 de julio comenzará el proceso. En cuanto a la producción, se estiman unas 15.000 unidades, con la posibilidad de aumentar un 15% si las condiciones lo permiten.

Durante la conferencia de prensa, se reafirmó que no habrá despidos y que se mantendrán los 1.800 puestos de trabajo. La confirmación fue realizada ante la presencia de Ricardo Pignanelli, líder de SMATA.
"Estamos convencidos de la importancia de la industria automotriz argentina, que genera 500.000 empleos, representa el 13% de las exportaciones y ahorra 15.000 millones de dólares en divisas", subrayó Herrero.
El grupo inversor, encabezado por Peralta, adquirió las acciones de la filial argentina de Mercedes Benz a través de su empresa Open Cars, que antes de esta compra ya controlaba diversas concesionarias automotrices. "Open Cars es la empresa que adquiere Mercedes Benz Argentina, y una vez completada la compra, la empresa cambiará su nombre a Prestige Autos", explicó Herrero.
A pesar de que Peralta y Prat Gay no participaron de la conferencia, estuvieron presentes en la planta para cerrar el acuerdo de traspaso con los gerentes de Mercedes.
En tono de broma, Herrero agradeció al gremialista Pignanelli por haberle conseguido el trabajo. "Estaba aburrido en casa", comentó. Por su parte, Pignanelli señaló que estuvo trabajando durante varios meses para conseguir un nuevo inversor para la planta de Mercedes. "Me gusta trabajar en silencio y asegurar la continuidad de esta fábrica con 1.800 operarios", dijo el dirigente sindical.


