Durante el primer semestre de 2025, cerca de 6,9 millones de personas ingresaron a Paraguay por el paso fronterizo de Encarnación-Posadas, según datos oficiales. En ese país, los precios de la indumentaria pueden ser hasta 85% más baratos que en Argentina, gracias a una carga impositiva menor y aranceles de importación reducidos. Este fenómeno reconfiguró el mapa de los tours de compras: Chile, que fue el principal destino hasta 2024, quedó desplazado por el atractivo comercial paraguayo.

Las diferencias de precios son notorias: una remera deportiva cuesta en Paraguay US$23, mientras que en Buenos Aires supera los US$44. Incluso en las ferias populares, los valores se exhiben en pesos argentinos, con camperas a $14.000 frente a los $44.600 del mercado local. Esta situación, que favorece al consumidor, genera un fuerte impacto en la industria textil argentina, donde se estima que 355 empresas cerraron desde diciembre y se perdieron 10.000 empleos registrados.
Desde la Fundación ProTejer, advierten que la reducción de aranceles impulsada por el Gobierno no generó una baja real en los precios internos, pero sí debilitó al sector local. Según su titular, Luciano Galfione, el 60% del consumo actual en el rubro textil ya se cubre con productos importados, y la clave para recuperar competitividad estaría en bajar la presión impositiva y fomentar la inversión nacional.



