En un contexto económico cambiante, el plazo fijo sigue siendo una de las alternativas más elegidas en Argentina para quienes buscan resguardar sus ahorros sin exponerse a grandes riesgos. Aunque no ofrece rendimientos elevados, mantiene un atributo clave: la previsibilidad.
De acuerdo con datos del Banco Central, una inversión de $1.000.000 a 30 días con una tasa nominal anual del 20,75% genera una ganancia aproximada de $15.616. De esta manera, al finalizar el período, el monto total asciende a $1.015.616. Si bien el rendimiento es moderado y no logra superar la inflación, permite al menos reducir la pérdida de valor del dinero frente a dejarlo inmovilizado.
El cálculo es sencillo: al capital inicial se le suman los intereses generados en el plazo elegido. Aun así, el resultado queda por detrás del ritmo inflacionario, lo que limita su atractivo frente a otras opciones más rentables, aunque también más riesgosas.

El “truco” del plazo fijo: reinvertir mes a mes
Una de las principales ventajas de este instrumento es la posibilidad de renovar la inversión cada 30 días. Al reinvertir tanto el capital como los intereses obtenidos, se produce un efecto acumulativo que permite incrementar progresivamente el monto total.
A diferencia de otras alternativas financieras, el plazo fijo no está sujeto a la volatilidad del mercado. No hay riesgo de pérdida de capital y su funcionamiento es simple, lo que lo convierte en una herramienta especialmente valorada por perfiles conservadores.
En ese equilibrio entre seguridad y rentabilidad, el plazo fijo continúa siendo una opción relevante para quienes priorizan estabilidad por sobre ganancias más altas.
Tasas de interés por banco (a 30 días)
- Banco Macro: 21,5%
- Banco Nación: 19%
- Banco Hipotecario: 21%
- Provincia de Buenos Aires: 21,5%
- ICBC Argentina: 19,75%
- Banco Credicoop: 19,5%
- BBVA Argentina: 20%
- Banco Galicia: 18,25%
- Banco Ciudad: 20%
- Banco Santander Argentina: 16,5%
