Un mes antes de que el dólar oficial superara los $1.200, JP Morgan recomendó a sus clientes vender posiciones en pesos y pasarse a dólares, anticipando la inestabilidad cambiaria. La entidad alertó sobre tensiones financieras y políticas que impactarían en el mercado local.
En apenas una semana, se estima que salieron del mercado argentino cerca de US$1.000 millones, generando una rápida presión sobre el tipo de cambio y obligando al Banco Central a subir tasas para contener la demanda.

Esta situación recuerda a lo ocurrido en abril de 2018, cuando JP Morgan también lideró una masiva salida de Lebac, marcando el fin del carry trade bajo el gobierno de Mauricio Macri.
El informe más reciente, titulado “Tomándose un respiro”, señala que, tras el pico de ingresos agrícolas y con elecciones a la vista, era prudente esperar mejores condiciones para volver a invertir en pesos. La recomendación fue clara: evitar riesgos ante la probable intervención cambiaria y volatilidad.

Así, JP Morgan volvió a demostrar su capacidad para anticipar momentos clave en el mercado argentino, confirmando la fragilidad del sistema financiero local y la dependencia de capitales volátiles.
