Desde la implementación de la unificación cambiaria el pasado 14 de abril, los depósitos en dólares del sector privado mostraron una recuperación notable, con un aumento superior a los u$s1.000 millones. Este repunte se produjo tras un inicio de año negativo, donde los depósitos en moneda extranjera habían caído en u$s2.500 millones hasta el último día hábil antes de la liberalización del mercado cambiario.
La flexibilización de las restricciones y la liberalización parcial del mercado cambiario permitieron a los individuos realizar compras de divisas de forma más libre, lo que rápidamente impactó en los números del Banco Central (BCRA). A su vez, los datos del BCRA mostraron que, en ese mismo período, los ahorristas desarmaron colocaciones a plazo fijo en pesos por un monto de $1,76 billones entre el 11 y el 22 de abril.
Además, el tipo de cambio real favorable y el desempeño de diversas variables macroeconómicas, como el superávit comercial y la llegada de divisas por exportaciones agrícolas, contribuyeron a un entorno favorable para la dolarización de carteras. A pesar de la reciente apreciación del peso, muchos pequeños inversores prefirieron la seguridad del dólar.
Por otro lado, el BCRA destacó que los argentinos poseen más de u$s200.000 millones fuera del sistema financiero formal. Como lo expresó la directora del FMI, Kristalina Georgieva, “ese dinero está debajo del colchón y Dios sabe dónde”.
Este contexto también estuvo marcado por el desembolso de u$s12.000 millones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que reforzó las reservas internacionales del país y brindó señales de confianza al mercado.
En este marco, el Gobierno de Javier Milei buscó generar las condiciones necesarias para que los argentinos volcaran esos dólares guardados “en el colchón” al sistema financiero. Sin embargo, el exviceministro de Economía, Joaquín Cottani, advirtió que, para lograr este objetivo, se deben generar cambios de expectativas que actualmente no existen.

La reciente reconfiguración del régimen cambiario también alteró el delicado equilibrio entre el dólar, la inflación y las tasas de interés. Las proyecciones para mayo indican que la divisa estadounidense avanzaría a un ritmo inferior al de los precios y los rendimientos en pesos. Durante abril, el equipo económico liderado por Luis Caputo abandonó el esquema de devaluación controlada y optó por un sistema de bandas de flotación para el tipo de cambio oficial.
El rango inicial de estas bandas fue establecido entre los $1.000 y $1.400, y en la práctica, como el dólar se mantuvo dentro de esos límites, el BCRA no intervino en el mercado. Sin embargo, algunos analistas no descartan que la autoridad monetaria pueda salir a comprar divisas para alcanzar las metas de reservas acordadas con el FMI.
En cuanto al rendimiento en pesos, los plazos fijos tradicionales ofrecen hoy una tasa nominal anual promedio del 30,8%, lo que se traduce en un 2,6% mensual, cifra que permite que los ahorristas obtengan retornos superiores a la devaluación esperada.
Finalmente, los depósitos en dólares del sector privado marcaron un incremento de más de u$s1.000 millones en los primeros días de la implementación del nuevo esquema cambiario, alcanzando un total superior a los u$s30.200 millones para el 25 de abril. Mientras tanto, los depósitos en dólares del sector público también experimentaron un aumento a más de u$s2.500 millones en el mismo período.


