En los últimos meses, la capacidad del Banco Central (BCRA) para acumular dólares depende cada vez más del nivel de atesoramiento de la población y del flujo de capitales financieros, más que del saldo de la balanza comercial. Esto marca un cambio en la dinámica histórica del mercado de divisas.
La estrategia del BCRA en 2026
Para este año, el objetivo del BCRA es acumular la mayor cantidad de reservas posible, fortaleciendo la solvencia del Tesoro y recuperando el acceso a los mercados de deuda internacionales en dólares. Este esfuerzo también se vincula con el desafío electoral de 2027, ya que contar con reservas robustas es clave para enfrentar una demanda de dinero creciente.
El equilibrio dependerá de cómo se ordenen la oferta y la demanda de divisas, y para esto hay que entender el rol del sector privado.

En busca de dólares: el papel del atesoramiento
El nivel de atesoramiento sigue siendo alto e inestable, constituyendo un factor decisivo para que el BCRA pueda acumular reservas. Sin restricciones cambiarias, el ahorro privado en dólares ha promediado 1.500 millones mensuales, con extremos de 10.000 millones y hasta 27.000 millones en momentos de crisis, como ocurrió en 2018.
Con estos números, la generación de divisas dependerá cada vez más de los flujos financieros y del acceso a crédito del sector privado.
Financiamiento privado: la clave del equilibrio
El sector privado accede a dólares a través de flujos comerciales y endeudamiento financiero. Mientras los primeros explican la diferencia entre saldo comercial devengado y base caja, los segundos permiten que las empresas obtengan financiamiento adicional que puede traducirse en oferta de divisas para el mercado.
Según datos recientes, la deuda privada en dólares alcanza los 116.847 millones, equivalentes al 17,7% del PBI, de los cuales 7,4 puntos son deuda financiera, y solo un tercio se emite en mercados de capitales. El resto se instrumenta mediante préstamos intra-grupo, principalmente con casas matrices en el exterior.
Para el análisis cambiario, lo relevante es conocer el perfil de vencimientos, ya que define cuánto financiamiento debe generarse para que la deuda privada deje de ser un factor de demanda y se transforme en oferta de divisas.
Vencimientos y fondeo
En 2026, la deuda financiera que vence asciende a 7.265 millones de dólares, pero si se incluyen los pasivos sin fecha de vencimiento específica, el total podría llegar a 21.000 millones de dólares. Las empresas deberán renovar estos vencimientos a través de créditos locales, emisiones de deuda en el exterior o financiamiento bancario, generando un flujo positivo de divisas.
Mercado financiero local
El sistema financiero argentino dispone actualmente de 19.800 millones en préstamos en dólares, respaldados por 37.800 millones en depósitos privados. Tras descontar encajes legales y efectivo disponible, aún hay capacidad prestable de unos 6.000 millones. Este margen permite que las empresas continúen accediendo a crédito en dólares, siempre que se mantenga la estabilidad y la rentabilidad del sistema financiero.
El equilibrio cambiario de 2026 dependerá en gran medida de la capacidad del sector privado para endeudarse y fondear divisas, complementando la acumulación de reservas del BCRA y asegurando un margen de maniobra más holgado frente a la demanda de dólares.
