Restricción cambiaria de 90 días: qué significa para ahorristas e inversores
El Gobierno reinstauró un cepo cambiario que limita las operaciones con dólares financieros y busca frenar el arbitraje entre el dólar oficial y los tipos de cambio en la bolsa.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) puso en marcha la Comunicación "A" 8336, que establece que toda persona física o jurídica que compre dólares al tipo de cambio oficial deberá firmar una declaración jurada comprometiéndose a no operar dólares financieros (MEP o Contado con Liquidación, CCL) durante 90 días corridos desde la transacción.
¿A quiénes afecta?
La medida alcanza a todos los ahorristas e inversores que combinan compras de dólar oficial (dólar ahorro) con operaciones en el mercado financiero para adquirir MEP o CCL.
Si compraste dólar oficial hoy, podrás volver a operar MEP o CCL recién después de 90 días calendarios.
Si operaste dólar MEP recientemente, tampoco podrás comprar dólar oficial durante 90 días. La restricción funciona en ambos sentidos, limitando la circulación de dólares entre mercados formales.
Objetivo de la medida
El BCRA busca frenar el denominado rulo o puré, una maniobra que consistía en comprar dólares oficiales a menor precio y venderlos en el mercado financiero obteniendo ganancias rápidas, generando presión sobre las reservas del banco central.
Impacto sobre el dólar blue
La normativa no afecta al dólar paralelo o blue, que opera de manera informal. Sin embargo, especialistas advierten que la demanda podría aumentar para quienes queden bloqueados en el MEP, lo que podría generar movimientos en su cotización.
Posibles efectos en el mercado
El mecanismo de restricción cruzada reduce la liquidez en el mercado de dólares bursátiles, complicando el arbitraje que antes suavizaba las diferencias entre cotizaciones. Esto podría traducirse en:
Menos oportunidades de ganancia para operadores.
Movimientos más bruscos en las cotizaciones.
Mayor presión sobre el dólar oficial en períodos de alta demanda estacional, como durante la liquidación del sector agroexportador.
La medida marca un ajuste en la política cambiaria, buscando limitar maniobras especulativas sin afectar directamente al mercado informal, aunque con posibles repercusiones sobre la cotización de todos los tipos de cambio.