La industria argentina enfrenta un escenario crítico, con caída de la producción, pérdida de empleo y menor peso dentro del Producto Bruto Interno (PBI), según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Entre 2023 y 2025, la participación industrial en el PBI pasó del 16,5% al 13,7%, niveles comparables a los de antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante ese período, 22 de los 24 sectores industriales registraron retrocesos en su valor agregado, mientras que la economía general creció apenas 1,3%, y la industria cayó un 8,3%.
El informe destaca además que desde la asunción del Gobierno de Javier Milei, la industria manufacturera acumuló un retroceso del 6,2%. Otros sectores también sufrieron caídas importantes: construcción (-14,1%), pesca (-24,6%) y comercio (-5,2%). En contraste, sectores como finanzas (+25,2%), minería (+17,9%) y agro (+14,1%) mostraron crecimiento.

Empleo y capacidad instalada
La utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó por debajo del 60%, lo que indica más de 40% de capacidad ociosa. Paralelamente, el sector perdió alrededor de 100.000 empleos, un promedio de 160 puestos por día desde noviembre de 2023.
Los sectores más golpeados incluyen metalurgia, calzado, curtiembres e industrias vinculadas a la construcción, mientras que la industria alimenticia, tabacalera y del transporte registraron retrocesos menores.
Exportaciones y apoyos estatales
El informe también evidencia un proceso de simplificación exportadora. Las exportaciones industriales de mayor valor agregado cayeron al 28% del total, frente al 35% alcanzado en 2011, concentrando la canasta en alimentos y commodities con menor contenido tecnológico.
El apoyo estatal al sector también se redujo: en el Presupuesto 2026, los recursos y exenciones destinados a la industria disminuyeron un 40%, concentrándose principalmente en grandes inversiones extranjeras vinculadas a energía, minería y siderurgia.
Bienes de capital y desindustrialización
El sector de bienes de capital, clave para la producción industrial, cayó casi 25% entre 2023 y 2025, mientras que las importaciones crecieron 77%. La flexibilización para importar maquinaria agrícola usada multiplicó por ocho estas importaciones entre mayo y octubre de 2025 respecto al año anterior, afectando la producción local.
El informe concluye que el PBI industrial per cápita retrocedió a niveles de 1985, un deterioro de casi 40 años, reflejando un proceso de desindustrialización que podría tener consecuencias estructurales sobre el empleo, la producción y el perfil exportador del país.
