La tensión monetaria volvió a escalar en los mercados. En una jornada marcada por la pérdida de referencias claras, la tasa de caución en pesos a un día saltó hasta el 76% intradiario, para luego cerrar en un todavía elevado 38%. En paralelo, el dólar informal retrocedió $25 y cerró en $1275, alimentando sospechas de intervención oficial en el mercado de futuros para frenar la escalada cambiaria.
Mientras tanto, las Lecap cortas se negociaron con tasas nominales del 50%, y la curva CER volvió a sufrir ventas, con tramos que ya rinden hasta CER +19%, reflejando una creciente desconfianza sobre el manejo de la liquidez.

El agujero que dejaron las LEFI
El temblor en los pesos tiene una causa principal: la eliminación de las LEFI, el principal instrumento que usaban los bancos para administrar su liquidez de corto plazo. Sin esa válvula de escape, los bancos quedaron sobreexpuestos en la última licitación de Lecap, comprometiendo sus tesorerías y disparando la demanda de fondeo en el mercado secundario.
“Los bancos parecerían haber licitado de más. Están cortos de liquidez y la única salida es vender dólares o bonos en pesos para cubrirse”, explicó Nicolás Capella, sales trader de Grupo IEB.
En este escenario, la tasa de caución se transformó en el nuevo termómetro del sistema. Sin tasa objetivo clara del BCRA, que dejó de intervenir como antes con Leliq o LEFI, la caución se volvió la tasa de referencia de facto, marcando a diario cuántos pesos sobran o faltan en la plaza.
“Si la caución sube, es señal de que hay escasez de pesos. Si baja, hay exceso. Hoy el mercado claramente está seco”, indicó Agustina Savoia, asesora de Cocos Gold.
Liquidez evaporada y presión sobre los vencimientos
El mercado enfrenta ahora una disyuntiva incómoda. Por un lado, las tasas reales en el corto plazo ya superan el +17% en términos CER, lo que está frenando el crédito y paralizando operaciones financieras. Por otro, el Ministerio de Economía debe enfrentar el próximo 29 de julio vencimientos por $11 billones, y aún no está claro qué tasas convalidará para evitar un default técnico.
“Los inversores que apostaron hace días por instrumentos en pesos hoy están atrapados. Sufren por partida doble: baja en precios y aumento del costo de fondeo”, explicó Pedro Siaba Serrate, de PPI.
El impacto ya se siente en la economía real: junio mostró el menor crecimiento del crédito desde mayo de 2024, según datos de Delphos Investment, y la actividad empieza a enfriarse peligrosamente.

Diagnóstico: volatilidad estructural
Desde Max Capital explican que el problema no es coyuntural, sino estructural. En un esquema de agregados monetarios, como el actual, la liquidez se administra a través de licitaciones quincenales del Tesoro, lo que genera picos de escasez o sobreabundancia de pesos entre cada operación, amplificando la volatilidad de tasas.
Las recomendaciones son claras, pero difíciles de implementar:
Establecer una ventanilla de pases del BCRA que marque un piso y un techo para las tasas.
Intervenir activamente en el mercado secundario, comprando cuando las tasas suban y vendiendo cuando bajen.
Transparentar la expansión monetaria del Tesoro para dar señales claras al mercado.
El mercado, sin brújula
Sin una tasa guía, sin una referencia clara del BCRA y con un Tesoro que solo opera quincenalmente, el sistema financiero argentino navega en piloto automático. La volatilidad, lejos de ser un accidente, es hoy una consecuencia lógica del nuevo marco monetario.
