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PANORAMA

Mientras crece la informalidad, uno de cada tres argentinos quiere dejar su trabajo

Aunque la actividad económica mostró una mejora durante el primer trimestre de 2026 y el desempleo se mantuvo estable, el mercado laboral refleja un deterioro en la calidad del empleo. La informalidad alcanzó su nivel más alto de los últimos años y crece la insatisfacción entre los trabajadores.

Desempleo

La economía argentina registró un crecimiento interanual del 2,3% durante el primer trimestre de 2026, mientras que la tasa de desocupación se mantuvo en torno al 7,8%. Sin embargo, detrás de esos indicadores positivos aparece una realidad distinta: el empleo formal continúa perdiendo terreno frente a la informalidad.

Los datos muestran que el crecimiento de la actividad no estuvo acompañado por una mejora en las condiciones laborales. Por el contrario, cada vez más trabajadores encuentran oportunidades únicamente en ocupaciones precarias o sin registrar.

El empleo informal alcanza un nuevo récord

Uno de los principales cambios del mercado laboral fue el fuerte avance del trabajo informal, que ya representa el 44,2% de las personas ocupadas, el porcentaje más elevado de los últimos años.

Durante el último año se perdieron 166.800 puestos de trabajo registrados, mientras que el empleo no registrado incorporó 379.600 nuevos trabajadores. Como resultado, el empleo total aumentó, pero impulsado casi exclusivamente por ocupaciones de menor estabilidad y sin acceso pleno a derechos laborales.

Esta dinámica permitió absorber parte de la demanda laboral, aunque con un marcado deterioro en la calidad del empleo.

Desempleo
 

Crece la actividad, pero algunos sectores reducen personal

Otro dato que llamó la atención fue el comportamiento de distintos sectores productivos.

Pese al crecimiento económico, actividades como transporte, comunicaciones, servicios financieros, educación y el sector primario redujeron su cantidad de trabajadores durante el primer trimestre del año.

En contraste, la mayor parte de los nuevos empleos se concentró en rubros con altos niveles históricos de informalidad, como la construcción, donde cerca de tres de cada cuatro trabajadores desempeñan tareas sin registrar, y el sector de hoteles y restaurantes, que también presenta elevados índices de precarización.

El salario sigue siendo el principal motivo de insatisfacción

La pérdida del poder adquisitivo continúa siendo el principal factor de descontento entre los trabajadores.

Uno de cada tres argentinos manifestó su intención de cambiar de empleo durante este año y un porcentaje importante ya concretó esa decisión en los últimos meses.

La principal razón es la búsqueda de mejores salarios, seguida por la falta de oportunidades de crecimiento profesional, las dificultades para equilibrar la vida personal con la laboral y los ambientes de trabajo poco satisfactorios.

Además del ingreso económico, los trabajadores valoran cada vez más aspectos como la estabilidad, el buen clima laboral, los beneficios adicionales y las posibilidades de desarrollo dentro de las empresas.

Los jóvenes consiguen empleo, pero mayormente informal

Las personas de entre 16 y 24 años fueron quienes registraron la mayor mejora en el acceso al trabajo durante el último año.

No obstante, esa inserción laboral se produjo principalmente mediante empleos informales. La tasa de trabajo no registrado entre los jóvenes alcanzó el 67%, muy por encima del promedio nacional.

Al mismo tiempo, este grupo etario también es el que muestra mayor predisposición a cambiar de empleo, en búsqueda de mejores ingresos y condiciones laborales.

La informalidad también golpea con fuerza a las mujeres

El mercado laboral continúa mostrando diferencias por género.

Si bien aumentó la participación de las mujeres en el empleo, la informalidad también avanzó entre las trabajadoras y supera levemente a la registrada entre los hombres.

Además, las mujeres señalan con mayor frecuencia que los varones que los bajos salarios constituyen el principal motivo para abandonar un empleo, reflejando una mayor presión económica sobre este segmento.

Preocupa la situación de los jefes de hogar

Otro de los indicadores que genera preocupación es la evolución del empleo entre quienes sostienen económicamente a sus familias.

Durante el primer trimestre se registró una caída en la tasa de ocupación de los jefes y jefas de hogar, junto con un incremento de la desocupación dentro de este grupo.

Cuando el principal sostén económico pierde ingresos o empleo, suele producirse un efecto en cadena: otros integrantes del hogar salen a buscar trabajo, muchas veces en actividades informales, para compensar la caída de los recursos familiares.

Un mercado laboral con más empleo, pero de menor calidad

Los indicadores reflejan una paradoja: la economía comienza a mostrar señales de recuperación, pero esa mejora todavía no se traduce en una expansión del empleo formal.

Mientras aumenta la actividad, el mercado laboral continúa apoyándose en puestos de trabajo precarios, con salarios insuficientes y escasa protección social, un escenario que explica por qué cada vez más argentinos buscan nuevas oportunidades laborales pese a conservar un empleo.

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