El 2024 fue un año clave para los amantes del arte y la historia, con hallazgos que abarcaron desde los albores de la humanidad hasta la obra de grandes maestros del Renacimiento y del modernismo europeo. Investigaciones interdisciplinarias, avances tecnológicos y la curiosidad de expertos e instituciones dieron lugar a revelaciones asombrosas. Entre los descubrimientos más destacados figuran una pintura rupestre en Sulawesi, Indonesia, que redefine las nociones sobre la narración visual en tiempos prehistóricos, y un retrato atribuido al renombrado Tintoretto, encontrado en los depósitos de un museo argentino tras décadas de olvido.
En julio, científicos liderados por el arqueólogo Maxime Aubert identificaron una pintura de un jabalí rodeado por figuras humanas en una cueva de Sulawesi, Indonesia, que data de hace más de 51.000 años. Esta obra, considerada la pintura figurativa más antigua descubierta hasta la fecha, demuestra que la narración visual era una habilidad desarrollada por los primeros humanos.
Simultáneamente, en Neuquén, Argentina, un equipo de investigadores descubrió arte rupestre en la cueva Huenul 1, estimado en más de 8.000 años de antigüedad. Este hallazgo, liderado por la arqueóloga Guadalupe Romero Villanueva, reveló cómo las primeras comunidades utilizaban el arte como un medio de resiliencia ante condiciones climáticas adversas.
Un retrato del militar veneciano Melchior Michael, olvidado en el depósito del Museo Provincial de Bellas Artes “Emilio Pettoruti” de La Plata, fue atribuido finalmente a Tintoretto. Este descubrimiento, realizado por un equipo del Conicet en conjunto con el museo, combinó análisis científicos y artísticos para confirmar su autenticidad.

La obra, que llegó al museo en 1932, había sido descartada por el propio Emilio Pettoruti como una pieza de “escuela de Tintoretto”. Sin embargo, estudios recientes identificaron pigmentos del siglo XVI y un barniz característico del taller del maestro, elevando nuevamente su estatus.
Entre los descubrimientos destacados del año también figura el Retrato de la señorita Lieser de Gustav Klimt, subastado en Viena por 32 millones de dólares. La obra, envuelta en misterio desde los años 20, había permanecido oculta durante décadas en una mansión en Austria.

Su historia conecta con los horrores del expolio nazi, que afectaron a la familia Lieser, los propietarios originales de la obra. El retrato fue redescubierto gracias a investigaciones históricas y tecnológicas que arrojaron luz sobre su recorrido a lo largo del siglo XX.
Estos hallazgos no solo amplían nuestra comprensión del pasado, sino que también subrayan cómo el arte y la ciencia, trabajando en conjunto, pueden revelar historias olvidadas. Cada descubrimiento conecta épocas, lugares y culturas, recordándonos que el arte sigue siendo un testimonio vivo de nuestra humanidad.



