Chiara Mancuso acaba de salir de la casa de Gran Hermano y lo vive como un torbellino de emociones. Después de cinco meses de aislamiento, la joven de 31 años asegura que ahora se siente empoderada, más segura y dispuesta a todo: “Entré con miedo, salgo lista para arriesgarme a todo”, afirma en diálogo con GENTE. Hija de un exfutbolista, vivió en 22 países, atravesó una adolescencia marcada por la inseguridad y ocultó su ingreso al reality incluso a su familia para protegerse de posibles frenos: “No les dije nada hasta el día del aislamiento para tener fuerza y coraje”.
En la charla, Chiara habla de cómo su vínculo con el arte siempre estuvo presente —a través del teatro y la danza— pero se veía limitada por la mirada ajena. El encierro en la casa le sirvió para mostrarse sin filtros y sentirse validada por el público: “La gente me vio como una mujer real, con altibajos y carácter”, afirma emocionada. También destaca la figura de su madre, a quien acompañó durante una enfermedad reciente, como el gran ejemplo de fortaleza que la inspiró a seguir sus propios sueños.
Respecto a lo que vendrá, Chiara no oculta su ambición: quiere actuar, bailar, conducir y aprovechar el envión mediático para desarrollar su carrera en el mundo del espectáculo. Sobre sus compañeros, menciona que prefiere mantener distancia con Nano —con quien tuvo química dentro del juego— pero está abierta a una charla pendiente. A Jenifer, otra participante con la que hubo cierta tensión, la respeta como mujer. "Ahora estoy enfocada en mí, y quiero que empiecen los desafíos de verdad", concluye.



