En el marco del estreno de Una muerte silenciosa, Joaquín Furriel habló sobre su preparación para interpretar a Octavio, un hombre complejo que enfrenta una tragedia en la Patagonia de los años '80. “Fue un desafío mostrar la dualidad de su fuerza física y su fragilidad emocional”, comentó el actor. La película, dirigida por Sebastián Schindel, destaca por su atmósfera envolvente, donde el paisaje se convierte en un personaje más.

El thriller, coprotagonizado por Soledad Villamil y Alejandro Awada, ha captado la atención del público desde su estreno el 9 de enero. Furriel, en su tercera colaboración con Schindel, destacó el impacto emocional de una de las escenas más intensas: “La relación de Octavio con su sobrina me llevó a conectar con momentos íntimos como padre, lo que hizo que fuera una experiencia profundamente personal”.
Además de su rol en el cine, Furriel reflexionó sobre su vida familiar. Padre de Eloísa, de 16 años, fruto de su relación con Paola Krum, el actor busca mantener un balance entre su carrera y la crianza. “Quiero que viva su adolescencia con calma, sin presiones. Es importante que disfrute cada etapa de su vida”, expresó con cariño.
Este año también marcará el regreso de Furriel al teatro, de la mano de Ricardo III, bajo la dirección de Calixto Bieito en el Teatro San Martín. “Shakespeare es una escuela para cualquier actor. Ricardo III es un tratado sobre el mal que me obliga a explorar lo más profundo de mi capacidad expresiva”, afirmó. La obra promete una visión contemporánea que no solo destacará la ambición desmedida del personaje, sino también su complejidad emocional.
Furriel recordó su admiración por Alfredo Alcón, con quien compartió escenario en Rey Lear. Aunque rechaza las comparaciones, reconoce la influencia de Alcón en su formación actoral. “Nos une la pasión por la literatura clásica, pero cada interpretación tiene su propio camino”, reflexionó.

El teatro sigue siendo el espacio más significativo para Furriel, un lugar donde puede reconectarse con la esencia de su profesión. “El teatro tiene un vínculo vivo con el espectador que ninguna otra forma de expresión puede igualar. Cada obra es un renacer”, aseguró, destacando su compromiso con mantener esta conexión en su carrera.

Con una agenda que combina proyectos de cine, teatro y la paternidad, Furriel demuestra que, tanto en la pantalla como en los escenarios, su pasión y dedicación lo convierten en uno de los actores más versátiles del momento.



