El universo de la música popular perdió a su máximo referente de masas, un acontecimiento que llevó a sus seguidores a evocar el hito fundacional donde el mito se volvió de carne y hueso ante su gente. La madrugada del 12 de marzo de 2016, durante un multitudinario recital en la ciudad de Tandil ante unas 150.000 personas, Carlos Alberto "Indio" Solari decidió romper el hermetismo y anunciar desde el escenario la enfermedad que padecía. El vocalista, que falleció este viernes a los 77 años en su casa de Parque Leloir, frenó el desarrollo del espectáculo para desactivar las versiones que corrían en plataformas digitales, pronunciando un discurso que quedó grabado de forma definitiva en las páginas del rock nacional al afirmar: "Míster Parkinson me está pisando los talones, pero acá estoy".
Aquella declaración pública en pleno show marcó un punto de quiebre absoluto en la fisonomía de sus misas ricoteras, transformando la preocupación de los fanáticos en una ovación de apoyo colectivo. A partir de esa noche, el compositor empezó a desandar con mayor apertura los detalles de un trastorno neurodegenerativo provocado por la pérdida de neuronas que producen dopamina, un cuadro que en su caso no se manifestaba con temblores tradicionales, sino mediante contracturas musculares severas que lo dejaban rígido. En intervenciones posteriores, el músico describió con crudeza los altibajos emocionales y físicos de la patología, reconociendo que existían jornadas donde se quería matar y otras donde el dolor ni se notaba, encontrando en la pintura y el trabajo de estudio el único refugio para abstraerse del sufrimiento corporal.
La confirmación de su fallecimiento se produjo durante las primeras horas de la jornada y derivó en un comunicado oficial emitido por su entorno íntimo a través de su cuenta de Instagram. El texto, que lleva la histórica firma de "Graciosos y Valientes" y que representa el sentir de su compañera Virginia y su hijo Bruno, expresó que la manifestación física del cantante ya no está, definiendo el proceso actual como un duelo compartido que alcanza la misma desolación tanto en los familiares como en las huestes de seguidores.



