Por: Paíto Figueroa especial para Diario Mendoza
Según el mismo Sabina, Severo Ochoa dijo que el amor es Física y Química... Y así denominó el que sería uno de los más grandes trabajos discográficos de su carrera. Su muy extensa y prolífica carrera.
Física y Química está repleto de canciones memorables, tanto por las obras en sí, como de costumbre de composición y autoría de Joaquín Sabina junto a sus inseparables compañeros de ruta, como por el tratamiento que se les dio en el estudio a la hora plasmarlas en un CD.
Antonio García de Diego y Pancho Varona le dieron, una vez más, el toque de carácter preciso a todos y cada uno de los temas de este disco esencial y repleto de historias que engalana la discoteca de Sabina desde el primer momento...
....
“Y nos dieron las diez”, la mega famosa y tan renombrada canción, con ese aire mejicano que inunda las ganas bailar valseadamente, y de apurar un trago quizás, abre la grilla de sonidos típicos de Joaquín y tan universales dentro del habla castellana.
“Conductores suicidas” la sigue en segundo lugar. Una clase magistral de cómo se trata una canción, con el toque de una Fender Stratocaster ( la de García de Diego), que da a la historia todo lo necesario para ser comprendida desde la intensidad de esas personas que por alguna razón no pueden dejarse ayudar, yendo siempre en el sentido de la ruina.
La participación de Luis Eduardo Aute aparece en “Yo quiero ser una chica Almodovar”, que junto al trío estable, logran una obra repleta de personajes famosos, y de historias tragicómicas, salidas de los mitos populares acerca del gran realizador cinematográfico.
El desapego de su propia persona, la renuncia a todo por el otro, la capacidad de entrega, o todo junto aparece en “A la orilla de la chimenea”, que nos viene a dar una cátedra de cómo puede brindarse un ser a los caprichos y necesidades de otro, con la capacidad infinita de decir cantando todo aquello de lo que se puede ser capaz por amor.
“Todos menos tu”, “La del pirata cojo”, “Los cuentos que yo cuento” y “Pastillas para no soñar” (con el aporte de la calle tanguera de Andrés Calamaro) conforman una serie de historias simpáticas, de entre casa, familiares, donde se unen el artista, el padre, el amigo y el soñador en un solo intérprete de las cosas mundanas. Con cada frase, con cada palabra, con cada idea, Sabina nos muestra una imagen de lo que nos desea contar. Nos regala un pedazo de cultura urbana y ancestral al mismo tiempo, y nos deja claro que solo los bohemios de corazón tienen esa capacidad de elevarse y ver en la misma realidad que todos vemos, algo más...
....
“.......Y yo más triste que un pingüino en un garaje,
como un borrón en el paisaje de la multitud.......”
“La canción de las noches perdidas” es otra de las pinturas de tonos ocres, de sepias y filos de las noches más amargas y entrañables al mismo tiempo, que se entienden desde la memoria o desde la poesía, llena de juegos de palabras y de ideas acerca de los nombres de mujer que implican sensaciones tan dispares como capaces de sacar una sonrisa cómplice.
También nos sucede algo así en “Peor para el sol”, historia que nos mete en ese cuento vivaz, turbio, de mucha adrenalina, que es la característica de las historias de pasión, que sólo tienen de amor lo que dura el fuego de un tizón encendido, pero duele tanto como la quemadura que puede causarte.
“Amor se llama el juego”
“.......Y cada vez peor, y cada vez más rotos. Y cada vez más tu, y cada vez más yo, sin rastros de nosotros...” La denominación de ese algo que nos pasa como humanidad, que no logramos descifrar, pero que entendemos que siempre nos puede dar los motivos suficientes para sufrir. O para escribir una canción...
Y así es que el poeta nos deja pensando, gracias a su luz de trasnoche. Y gracias a la música, esos poemas se transforman en inolvidables, en indispensables a la hora de alegar una sensación similar.
Solemos decir: como dice Sabina.......
Y una vez más deberíamos darnos el tiempo y el espacio para prestar nuestros sentidos a una de esas obras fundamentales, que quedarán en las líneas de nuestra memoria, y que tenemos la oportunidad de vivirlas como una historia propia, como un cuento personal, como una novela de un pedazo de nuestra propia vida, gracias al buen gusto y la sabiduría popular de este gran artista.
Como siempre, ojos cerrados y a disfrutar de la música.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Ruben Rada: "Quien va a cantar"
Por vos, por los tuyos y por todos nosotros QUEDATE EN CASA
