Si se tiene en cuenta la comparación anual, el índice se situó en el 5,4%, al mismo nivel de junio cuando registró su número más alto en 13 años.
Respecto de la inflación subyacente (que excluye los precios tradicionalmente volátiles de los alimentos y combustibles), la misma fue del 0,3% en julio, una cifra menor a la prevista por los analistas de 0,4%.
De esta forma, la inflación estadounidense se ubicó al nivel más bajo desde marzo.
Sin embargo, los precios para los servicios y los bienes de consumo diario continúan acelerándose: dentro de los valores que registraron aumentos más pronunciados, los alimentos subieron un 0,7%, situándose por encima del promedio del índice, mientras que la energía se incrementó 1,6% (con la gasolina imputando un salto del 2,4%).
Un rebote en la demanda junto con faltantes en los problemas de suministro, explican la tendencia a la aceleración en los precios, según la agencia Bloomberg.
Asimismo, se registraron aumentos en los autos 0 kilómetro. los alquileres, el alojamiento y en el delivery de alimentos (que registró su salto mensual más pronunciado desde 1981).
Además, durante julio los servicios de cuidado personal (+2,2%), y de reparación de motores de vehículos (+2%) marcaron incrementos mensuales históricos, mientras que los alimentos para mascotas (+1,4) y los accesorios para vehículos (+1,6) registraron aumentos no vistos desde 2008.
La desaceleración en otras áreas y bienes permitió contener al promedio general: los precios de los autos y camiones usados, uno de los rubros más afectados por los aumentos y cuyos valores avanzaron más 10% en junio, se incrementaron sólo un 0,2% en julio.
Del mismo modo, los precios en indumentaria se mantuvieron estables y en el sector del transporte se registró una caída respecto del mes anterior.
La Reserva Federal (FED) consideró en los últimos meses que los aumentos de precios se deben únicamente a “factores transitorios”.
Por dicho motivo, la entidad monetaria continuo con la política implementada al comienzo de la recesión provocada por la pandemia de coronavirus, con tasas de interés cercanas a cero y compras mensuales de US$ 120 mil millones en bonos y activos “tóxicos”.
