MENU
ZAFIRO 89.5 EN VIVO Radio Zafiro

MENDOZA 11°C

DOLAR BLUE $1415/$1435

MENU

11°C

89.5
HISTORIAS DE POR ACÁ

Así fue como don Mario se salvó del fuego aquella vez

Fue así, como contó don Mario. Estuvo cerca de morir quemado él, los pájaros y sus perros. Pero no murieron aquella vez.

El fuego - Historias de por acá

Yo tenía ahí, en la quintita, unas papas, unos zapallitos, unos maicitos... ¡Mire cómo han quedado! ¡Arrugaditos están...! ¡Y eso que el fuego acá no llegó!”.

Don Mario dice que tiene 55 años, debe ser cierto pero parece tener veinte más. Está muy encorvado. Parece que todos los años, los suyos y los de los demás, se le quedaron cargados en los hombros. El trabajo rural le ha pasado factura.

Desde anoche vive cercado por las cenizas. La casa y el galpón y los 20 metros en derredor son lo único que queda más o menos sano, más o menos verde. El fuego se llevó todo el resto.

En las 500 hectáreas quemadas o quizás un poco más, los pobladores y los bomberos lograron crear verdaderas islas y salvaron las casas dispersas. Hasta la mayoría de las áreas cultivadas quedaran casi indemnes. Apenas los cabezales de algunos viñedos se cocinaron con el fuego. Todo el resto, el monte achaparrado que crece en esa zona, es campo arrasado.

Un vecino de la otra finca me contó que a las diez y media vio las primeras llamas del lado norte del carril. Después el fuego saltó la ruta y se vino para acá. ¡Y llegó hasta la otra ruta...y después el viento lo trajo otra vez para este lado! Uno no sabía para dónde ir”, cuenta Mario que, con dos bidones de 5 litros, va y viene del pozo agua hasta algunos lugares de la finca donde todavía brota humo del suelo.Hay que tratar de mojar. En una de esas los viñedos se salvan. Al menos hay que tratar de que el viento no vuelva a avivar el fuego”, dice.

El fuego estuvo a punto de encerrar a don Mario.Vino un amigo en moto y me dijo: ¡Vamos! Me vino a buscar porque ni la policía se animaba a acercarse. Los cinco perros que tengo salieron corriendo para el campo y no los vi más. Volví a la noche, cuando la lluvia había ayudado un poco a apagar las llamas. No había luz ni nada y hacía un calor tremendo. La verdad, esto se salvó de causalidad porque había viento arremolinado y el fuego iba y venía”, recuerda.

Don Mario vive aquí, en esta finca de unas 80 hectáreas, desde hace unos cuatro años. Vive solo y recuerda que es cordobés y que llegó a Mendoza cuando tenía doce. Ha trabajado siempre en la tierra y no reniega, aunque reconoce que está un poco cansado. “La vida del pobre es así, qué se le va a hacer...”.

Dice que no son tan extraños los incendios en esa zona. Que ya hubo otro hace poco y que ese sí afectó los viñedos.

El camino a su casa, que se mete por la finca, tiene unos 400 metros. Algunas llamas lo saltaron y afectaron las primeras plantas, pero el resto está sano. La casa y el galpón están rodeados de árboles y algunos han quedado chamuscados y amarillos.Se van a salvar, si uno les echa bastante agua”, dice Mario. Las otras fincas, las otras casas, han corrido la misma suerte. Están en medio de un territorio de cenizas, pero de pie.

Los pájaros están aturdidos. Se amontonan sobre alguno de los pocos algarrobos que, aún negros por el fuego, parecen tener algo de vida guardada en el interior.
Mario, como los pájaros, esta vez se salvó. Pero casi no se salva.

Suscribite al newsletter

Todas las noticias de Mendoza y del mundo en tu correo