El estrés es la forma cómo el cerebro y el cuerpo responden a cualquier tipo de demanda. Es un sentimiento de tensión física o emocional que nace de cualquier situación que nos haga sentir frustados, furiosos o inclusive, nerviosos.
Con la llegada de la pandemia por Covid19, los hábitos y costumbres del mundo, sufrieron cambios abruptos, lo que derivo en la mayoría de las personas a volcarse en la comida como un medio de escape para levantar aparentemente su estado anímico y pensar que así se sentirían mejor. Al consumir alimentos más ricos en calorías, y estar atravesando una situación estresante, favorecián la producción de corticoides por las glándulas adrenales y como consecuencia se generó una ganancia ponderal por la “aparente recompensa” que proporciona mayor placer momentáneamente, para luego volver a sentir nerviosismo, ansiedad y muchas veces, también angustia.
El estrés funciona como un ritmo circadiano (donde se producen cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario).
Para ayudarlos a controlar el estrés desde el punto de vista nutricional, es fundamental contar con una microbiota intestinal equilibrada, ya que es parte del aparato digestivo y por la red neuronal que está adentro del intestino puede provocar síntomas neuronales o emocionales.
Se podrán percibir cambios en el sistema inmune y se evitarán alteraciones como ansiedad, irascibilidad, trastornos del sueño e inclusive en la libido. También desaparecerán síntomas como distensión abdominal, meteorismo, flatulencia, cambios en la frecuencia y tipo de deposiciones.
Para mantener una microbiota intestinal balanceada, deben consumir en su dieta diaria, microorganismos vivos que están presentes en los alimentos fermentados y que presentan múltiples beneficios para el cuerpo humano, entre los que se destacan potenciar el sistema inmunológico (para mantener la integridad de la mucosa intestinal, impidiendo la entrada de patógenos ya que actúan como barrera) y además se digieren fácilmente (porque para el organismo es más simple separar nutrientes de los alimentos fermentados y de esta forma permite aprovecharlos mejor). Como es el caso de la leche que a través de su fermentación convierte la lactosa en azúcares simples y eso permite que la gente intolerante, pueda consumir sin inconvenientes, fermentos lácteos como yogur o kéfir.
Listado de alimentos para mantener la microbiota intestinal compensada:
Yogur: alimento con gran cantidad de probióticos (microorganismos que demuestran seguridad y eficacia a un ejército debilitado de microbiota que ha sufrido muchas bajas, serían “soldaditos bacterianos”).
Kambuscha: bebida producida mediante fermentación del té dulce con un cultivo de levadura y bacterias.
Kimcha: clásico de la cocina oriental, mezcla de verduras fermentadas (especialmente col china y diferentes tipos de rábanos muy condimentada con chile en polvo, jengibre y sal).
Chucrut: uno de los más conocidos, es una col fermentada con gran cantidad de fibra y de muy bajo valor calórico.
Encurtidos: que son pepipinillos con un sabor muy ácido y una textura crujiente.
Lic Cintia De Antonio
Nutricionista
Esp en Enf Cardiovasculares
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