Como dijimos en la primera parte de esta nota, el límite entre países es a veces una línea imaginaria. Pero entre Argentina y Chile es nada menos que la muy tangible cordillera de Los Andes.
Comencemos con un hito ubicado en la línea fronteriza entre los dos países, el monumento del Cristo Redentor. La siguiente imagen registra el momento de su inauguración, con representantes de ambos países, el 13 de marzo de 1904. Pero la fotografía muestra una particularidad: aún no está construida la base o pedestal que forma parte del monumento y que se puede ver en todas las demás imágenes de la obra de Mateo Alonso. Un registro muy fuera de lo común.

En la próxima imagen podemos ver la obra que ya ha sido completada. La escultura, representa a Cristo erguido sobre un globo terráqueo, bendice con su mano derecha y sostiene una cruz con la izquierda. Construido de hormigón y acero laminado, se levanta sobre un pedestal de granito de seis metros. En el pedestal una placa representa un libro abierto con dos mujeres personificando a Argentina y a Chile. Tiene una inscripción que dice: "Se desplomarán primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz". Un grupo de viajeros que cruzan la frontera posan junto al Cristo.

Existen varias fotografías de comienzos del siglo XX que retratan a caravanas de viajeros que hacen un alto junto al Cristo. La costumbre era pedir por un buen viaje y una pronta llegada. La ubicación del monumento marca el punto exacto en el que se cruza de un país a otro.

Y continuando el camino, las postas para reaprovisionarse y eventualmente cambiar animales eran fundamentales. Una de ellas era la estación de Puente del Inca.

Claramente, la travesía en carreta por el llamado Paso de Uspallata debía hacerse en pleno verano. La ventana temporal para el cruce entre países era de pocos meses, pero en la mayoría de las fotografías de la época las montañas se encuentran sin nieve.

Paramillo o Paramillos de Uspallata era otra parte del recorrido y una zona con grandes riquezas metalíferas – allí se ubicaban las minas Jesuíticas – fue recorrida por el naturalista y padre de la Teoría de la evolución, Charles Darwin, quien identificó allí las primeras araucarias fósiles de Sudamérica.

Y aquí culmina nuestro recorrido por la montaña. Hasta nuestro próximo encuentro en el que daremos un paso atrás en el tiempo, recuperando nuestro pasado en imágenes.
