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Entrevista

Dany Pacheco: "Escribir profesionalmente es similar a tener una microempresa" 

Vive en Godoy Cruz, es novelista, poeta y productor de documentales. Sus obras llegaron a la reconocida plataforma Amazon

Dany Pacheco

Dany Pacheco tiene 43 años, vive en Godoy Cruz, es novelista, poeta y productor de documentales, escribe en castellano e ingles y varias de sus obras pueden verse en la prestigiosa plataforma Amazon.   

Durante un tiempo escribió bajo los seudónimos Bastian St Clarie y C.D. Pach ya que su nombre es igual a un reconocido director radial, él mismo lo cuenta como anécdota "Lo creé por dos razones: porque hay un prestigioso Daniel Pacheco en la provincia y me confundían. Me preguntaban “¿Vos sos el gerente de la radio?” Y yo les respondía “no, yo soy el pobre”.

En segundo lugar, elegí seudónimo por consejo de un consultor literario; confieso que “me pasé de rosca” y quedó demasiado extraño. Con el tiempo volví a escribir como Dany Pacheco y es como me promociono ahora".

Diario Mendoza mantuvo una extensa charla con el artista que intenta vivir de lo  que le gusta hacer. 

¿Cómo fue que decidiste ser escritor? 

Todo comenzó cuando mi padre me llevó a la ya desaparecida librería “Pirámides”, a unas cuadras de la plaza Godoy Cruz. Allí mi viejo practicaba la fenicia técnica del 2x1. En esa librería solía canjear revistas El Tony, D´artagnan y Nippur Magnum. Fue así que me crie leyendo historietas y para ese lado agarré. Habré tenido diez años. Algunas de esas revistas las tengo en la actualidad. Después se me dio por los poemas y más acá en el tiempo, por las novelas para jóvenes. En el medio de todo eso estuve estudiando para pastor evangélico, pero resulta que soy demasiado satánico para eso y desistí.  

¿Cómo definirías tu estilo literario? 

En todas mis obras hay humor, ironía y sarcasmo. Ya sean los poemas o las novelas. No obstante, un rasgo característico de mi estilo es la influencia de la espiritualidad, que no es necesariamente religión sino esoterismo, mitología, paganismo, metafísica, ocultismo y demás. Es especial las novelas siempre tienen que ver con eso.  

¿Qué temáticas te gusta abordar?  

En las novelas suelo escribir distopía, fantasía y mundos post apocalípticos. Para ese lado arranco. No soy de escribir historias sobre la vida cotidiana, policiales ni nada de eso. La realidad me aburre mucho. 

En lo inherente a poemas, escribo bastante simple, con muchos términos coloquiales. Mi mayor influencia es Mario Benedetti. Mis poemas tienden a hacer reflexionar mediante la ironía y el sarcasmo.

¿Cuántos libros tenés publicados? 

En total tengo 14 libros con tres seudónimos distintos. De esos, hay cuatro que están en inglés también.

Como Dany Pacheco tengo ocho. “Abilene Jenkins”, “La hermandad de la isla”, “Shemi”, “La frialdad de la lava”, “Millonario y feliz”, “Mi sentir y sus adyacencias”, “La tentadora risa del insomnio” y “Disinfecter” con la que estoy participando en el concurso literario de Amazon. Dos de las novelas también están en inglés.

Como Bastian St. Claire está la saga de Jürgen Stein, cazador de nazis, que son dos libros editados en español e inglés.

Y como C. D. Pach tengo cuatro libros. Todos pueden encontrarse en Amazon, Ibooks, Barnes & Noble y muchas otras plataformas más, tanto en ebook como en papel.

¿Cómo funciona tu proceso creativo?

Soy lo que se llama un “escritor de brújula”, que para los lectores que pueden no saberlo, viene a ser el que se manda a escribir con la idea básica y va trabajando la trama y los personajes sobre la marcha sin demasiada preparación. En mi caso comienzo a escribir con la idea del principio, sé cómo quiero que termine, pero en el medio no tengo ni la menor idea de lo que le voy a meter. La historia me va llevando y así estructuro mis novelas. Tiene sus ventajas y desventajas y no hay un método mejor que otro. Existen muy buenos libros escritos con mi estilo de trabajo y grandes bazofias bien planificadas. Y al revés también.  

A la hora de trabajar, suelo tener al menos dos archivos de Word abiertos, de tal manera que cuando me bloqueo en uno, no pierdo demasiado tiempo y me paso a otro proyecto. No me quedo mirando la hoja en blanco porque intento vivir de esto y es como cualquier trabajo. Si en un X laburo dejas de trabajar por horas, las cosas no saldrán bien. Estoy frente a la computadora entre ocho y diez horas, ya sea escribiendo, investigando, promocionando en internet y a veces maquetando para terceros.  

¿Estás pudiendo vivir de tu trabajo como escritor? 

En realidad está difícil, pero se puede. Ocurre que desde Argentina los escritores tenemos muchas desventajas y en Mendoza algunas más porque somos pocos, bastante desperdigados por la provincia y vivimos lejos de Buenos Aires. Eso complica la distribución. 

Uno de los inconvenientes es el costo de los libros físicos, yo trabajo con Amazon y para un argentino son prohibitivos. Por ejemplo tengo a mi amigo Darwin en New York que se pidió cincuenta libros en Amazon. Le costaron 264 dólares y le regalaron el envío. A mí lo mismo me sale 558 dólares. O sea más del doble. Y a eso debo sumarle el 30 % del nuevo impuesto solidario.

Pasado en limpio, cada libro del ejemplo me sale puesto en Mendoza 1075 pesos de costo. Así es imposible organizar una presentación, donar a las bibliotecas de la provincia y demás. Eso repercute en la promoción y venta de mi trabajo. Está la opción de imprimirlos en una editorial local, pero debería invertir una fortuna y me surge el problema de la distribución. Ya lo he hecho y me he quedado con cajas de libros adornando el living por meses, pero el dinero ya lo había gastado. Eso no pasa con Amazon que me soluciona la impresión y le vendo al mundo sin problemas.

También está la grieta política. Por expresar lo que acabo de decir me han cerrado muchas puertas. Yo no intento pegarle al gobierno de turno porque me pasó con Cristina, con Mauricio, con Alberto y me va a seguir pasando. Es un problema estructural. No tiene que ver con ideología sino con tener la libertad de ganarme el pan sin que el Estado me coma la mitad del bollito. Aun así se me cerraron algunas puertas y me cuesta difundir mi obra. Y lo que la gente no conoce, no lo compra. No es mi intención hacerme la víctima, pero la realidad es que la grieta perjudica mucho. 

Además está el problema para cobrar, me depositan dólares o euros en una billetera virtual y para traerlos al país me los pasan a pesos al cambio oficial. Eso me parece un robo. Si quisiera recuperar mis dólares, los tendría que comprar más caros y pagar el 30 % de impuesto. Y adquirir de a 200 por mes. ¿Por qué debo padecer todo eso si yo ya tenía dólares y me los gané honestamente? Ese tipo de cosas me parecen injustas. Así se torna difícil prosperar.

Los escritores somos emprendedores. Escribir profesionalmente es similar a tener una microempresa, generamos nuestra propia fuente de trabajo y traemos dinero del mundo, en este caso, a Mendoza. No exigimos subsidios ni créditos blandos sino que nos arreglamos solitos. Somos más una solución que un problema. Deberían hacernos las cosas más fáciles.

¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?

Con la gurú chilena de las finanzas Andrea Von Roth, hemos escrito un ensayo llamado “Latinoamérica Libre”. Trata de los valores éticos y morales sobre los que se cimentó Estados Unidos y lo han llevado a ser una potencia. En ese libro explicamos lo que, salvando las distancias económicas y culturales, Latinoamérica podría aplicar para prosperar. Va a estar a la venta a principios de julio y es una primicia para este diario.  

¿Cuáles son tus objetivos para los próximos años?

En el futuro espero seguir haciendo lo mismo porque es lo que elegí ser y hacer, pero lamentablemente tendré que emigrar a un sitio que me permita vivir de lo que hago. Tengo 43 años y no tengo recuerdos frescos de haber pasado un tiempo sin crisis. No creo que padecer sinsabores tenga que ser la regla, debería ser la excepción. Por ello me iré a un país que no necesariamente sea rico, pero sí estable. Un lugar donde pueda ejercer mi libertad, ya sea de trabajo o de expresión sin ser castigado por eso. Le estoy apuntando al norte de Europa donde tengo bastantes lectores y las distancias son cortas. 

También está en carpeta crear una película con mi última novela “Disinfecter”. En unos meses se comenzará con la adaptación de la novela a guion de cine, pero en eso no me meto. Decidí dar un responsable paso al costado y no opinar. Seguramente me van a consultar más adelante para ver qué me parece, pero quiero intervenir lo menos posible y darle libertad de acción a los que realmente saben. Es un proyecto a largo plazo. Ése es mi mayor anhelo, mi más grande sueño, ver una de mis novelas convertida en película.

Pueden pasar a saludar por Facebook o Instagram, me encuentran como @danypachecobooks

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