Elvio Eber Pannochia es un hombre de corazón gigante, oriundo de San Martín pero que hace unos 7 años se mudó a Villa Bastías, Tupungato, un lugar que describe como muy lindo y humilde, donde se dedica a la construcción y a la pintura. Su vida también está marcada por la fe, y es justamente esa creencia la que lo llevó a decidir encarnar este enorme gesto a un humilde barrio de San Juan, a “Barrio San Expedito”, al que siempre pasaba de camino hacia la Difunta Correa. Un día, mientras visitaba el barrio, le comentó a su esposa que le gustaría alegrar a los más chicos en ese pueblito de muy bajos recursos, y así, el 25 de diciembre de 2024, decidió cumplir su sueño de llevar la Navidad a ese rincón tan apartado, donde la celebración no es como en otros lados.

En conversación con este medio, nos brindó más detalles de su acto generoso en un día que hizo tan especial. Desde las 6 de la mañana, Elvio se puso su traje de Papá Noel y, acompañado por su esposa y sus dos hijas, comenzó un largo trayecto de casi 400 kilómetros hasta el barrio. Los chicos, las familias, abuelos y personas con discapacidad, agradecieron este gesto tan generoso, mientras Elvio no podía ocultar la emoción de ver cómo su sueño se convertía en una realidad llena de abrazos, fotos y sonrisas, “Yo lo hago porque soy así, una persona con un corazón muy humilde. Acompañado siempre en mis locuras por mi señora y mis dos hijas que se prenden y ahí estuvieron” nos contó Elvio, mientras veía que su hija pequeña, de un año y medio, observaba con admiración a su papá repartir tanta alegría a otros niños.

Allí, caminó varios kilómetros, distribuyendo felicidad en cada esquina. Con la ayuda de su familia, prepararon 180 bolsas con golosinas, alfajores, turrones, chupetines y jugos, que fueron entregadas con amor y dedicación que el barrio entero se iluminó esa mañana del 25 de diciembre.

“Lo hice porque así lo sentí, porque fui niño y en algún momento viví una experiencia así. Ellos también se merecen vivir la Navidad y quise llevarles esta alegría” recordó Elvio. “Cuando llegué me iba encontrando con pocos niños pero empecé a entrar más al barrio y ahí me encontré de todo. El llanto de los niños, la felicidad de ellos y sus familias, madres felicitándome y bendiciendo. Lo viví además con mucha gente, fue el barrio completo que recorrí, en total unos 3,5km casi 4, un poco en auto y lo demás a pie”
Consultado por el mensaje que le gustaría dejar para promover estos actos en la comunidad, al haber encarnado un acto tan noble y generoso en un contexto muy emotivo y en medio de una situación económica difícil, Elvio comentó lo siguiente:
Cuando podamos estar y dar una mano a quiénes más necesitan, a los que no pueden, que lo hagamos porque son cosas que llenan el alma y la recompensa siempre viene de Dios
Además a esta emotiva celebración, se le sumó una actividad conjunta con otros abuelos que se encontró por la zona mientras recorría con su traje de Papá Noel: “Me encontré con una familia de Tunuyán que llevaba mercadería para un merendero pero como estaba cerrado me lo entregaron y ahí mismo lo embolsamos y también lo empezamos a repartir nuevamente en ida y vuelta. Nos alcanzó, nos sobró asique fue todo muy bueno”

Esta fue la primera vez que Elvio se vistió de Papá Noel para llevar la magia de la Navidad a un barrio humilde como el de San Expedito, pero no es la primera vez que se embarca en actos de generosidad. Anteriormente, ya había colaborado disfrazándose de payaso para el Día del Niño, llevando sonrisas a los más pequeños.
A futuro, Elvio ya tiene un nuevo sueño: llevar su acción solidaria a algo aún más grande. "Me gustaría hacerlo en Mendoza, en el Hospital Notti, en un contexto que sé que es algo también más sensible. Así que voy por ese sueño el próximo año". Elvio junto a su familia y con su iniciativa nos demuestra que con un corazón generoso, siempre hay un lugar para la esperanza y la alegría, sin importar las dificultades.
