HISTORIAS DE POR ACÁ

Entre las proezas del Aconcagua y las paginas policiales

Es parte de la historia de la cumbre más alta de América, pero también de alguna de las historias más violentas ocurridas en la Patagonia. Recuerdo de la vida de un hombre misterioso y violento.

Todos los años miles de turistas visitan en Parque Provincial Aconcagua. En la temporada 2022/2023 ingresaron 440.000 personas y este año el número seguramente será muy similar. De todos esos visitantes, muchísimos menos se animan a intentar hacer cumbre por la ruta tradicional, la más simple, que no requiere experiencia pero sí un buen estado físico y, especialmente, buenas condiciones climáticas. Pero hay varias rutas para ascender, algunas extremadamente complejas.

Una de las más difíciles es la de la pared sur. Recién en 1966 una expedición hizo cumbre en el Coloso de América utilizando esa ruta, el extremo derecho de la pared sur. Omar Pellegrino y Jorge Aikes fueron quienes hicieron cumbre y, como es tradición en el andinismo, sus apellidos dieron nombre a esa ruta.

Ascenso al Aconcagua Pared Sur - 1966

Pero años después el nombre de Jorge Aikes no iba a estar ligado al andinismo, sino a las crónicas policiales y judiciales. La causa "Aikes, Jorge Teodoro s/lesiones graves y violación” se inició la madrugada del 26 de abril de 1982. Jorge Aikes era por ese entonces un hombre de 37 años y administraba uno de los más importantes hoteles de Bariloche.

Esa noche realizó un extraño y macabro raid delictivo/sexual. Primero, bajo los efectos del alcohol, estuvo en un cabaret de la ciudad y tuvo acceso carnal con una prostituta con la que tuvo una violenta discusión cuando se negó a pagarle los 40 pesos argentinos que se habían fijado como tarifa.

Después, a bordo de su camioneta, buscó otra compañía femenina y comenzó a recorrer las rutas y calles de la zona. Primero levantó en el camino a una joven a la que intentó seducir sin éxito. Luego intentó abusar de una enfermera que caminaba hacia el Hospital Zonal pero no logró su cometido pese a que le propinó varios golpes. Después encontró en la ruta a una adolescente menor de edad.

La hizo subir y después de andar unos kilómetros detuvo el vehículo en cercanías de laguna El Trébol y allí, con una piedra, le pegó un violento golpe en la cabeza que la dejó sin conocimiento. Se dirigió después con su víctima inconsciente al arroyo Casa de Piedra y, cuando la víctima recuperaba el sentido, procedió a violarla para luego dejarla abandonada semidesnuda en la ruta.

Aikes fue detenido y condenado a 10 años de prisión y un resarcimiento económico de 10.000 pesos argentinos. La sentencia fue apelada y la Cámara solo redujo la pena a 8 años. En diciembre del 83 el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro recibió un pedido de conmutación de pena y aconsejaron al Poder Ejecutivo la rebaja del castigo "sin exceder de un año", en virtud del buen comportamiento de Aikes.

Imprevistamente, el 2 de enero del 84 y en plena feria judicial, el entonces gobernador de Río Negro Osvaldo Álvarez Guerrero firmó el decreto 20/84 e indultó a Jorge Aikes, quien recuperó su libertad un día después. El decreto fue refrendado por el ministro de gobierno Oscar Pandolfi, quien terminó renunciando por el escándalo que generó el caso.

Aikes era un apasionado de la montaña y experto escalador. Además de su proeza en el Aconcagua era constante visitante de las cumbres más conocidas del país. En una de esas expediciones, cuando ascendía con otros escaladores al monte Fitz Roy, un compañero sufrió un grave accidente y quedó colgado de una soga. La expedición intentó rescatarlo infructuosamente y descendieron dejándolo colgado y con vida, para morir horas después por congelamiento.

Dicen que Aikes se fue del país.