El sector de autos usados en Argentina atraviesa un momento difícil. Según un reciente informe de la Cámara de Comercio Automotor de Argentina, las ventas de junio experimentaron una caída superior al 7% en comparación con el mes de mayo. Este descenso refleja un mercado en contracción, afectado por diversos factores económicos.
En Mendoza, la situación no es diferente. Las agencias y concesionarias locales han reaccionado a la disminución de la demanda ajustando los precios de los vehículos usados en un 10%. Sin embargo, este esfuerzo por atraer compradores no ha sido suficiente para revertir la tendencia negativa. Las pocas operaciones que se concretan están limitadas a vehículos cuyo valor no supera los 10 millones de pesos.
Los concesionarios señalan que la incertidumbre económica, la inflación y la falta de financiamiento accesible son algunas de las principales razones detrás de esta caída en las ventas. "La gente está siendo más cautelosa con sus gastos grandes, y los autos usados no son la excepción", comentó un representante de una conocida concesionaria mendocina.
Este panorama de disminución en la actividad comercial del sector de autos usados pone en evidencia las dificultades que enfrentan tanto vendedores como compradores. Mientras los primeros buscan estrategias para estimular el mercado, los segundos analizan detenidamente cada compra, priorizando vehículos más económicos.



