El fin de semana largo de Semana Santa, potenciado por el feriado del 2 de abril, generó un importante movimiento turístico en Mendoza. Sin embargo, los niveles de ocupación muestran variaciones y una tendencia moderada hacia la baja en algunos días clave.
De acuerdo con datos preliminares del Ente Mendoza Turismo, la ocupación alcanzó picos cercanos al 75%, aunque se espera que descienda al 65% hacia el sábado, reflejando un comportamiento más irregular que en otros fines de semana largos.
La coincidencia con el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas extendió el feriado y favoreció una estadía promedio de tres días, principalmente de turistas nacionales provenientes de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y San Juan, con menor presencia de visitantes internacionales.

Ocupación y gasto: turismo más moderado
El nivel de reservas había superado el 65% en la previa y las expectativas oficiales apuntaban a acercarse al 80%. No obstante, el flujo terminó siendo más fluctuante. Desde el sector hotelero señalan que muchos turistas optan por regresar a sus hogares antes del domingo, priorizando pasar las Pascuas en familia.
En cuanto al gasto, se mantiene una tendencia de consumo más controlado. Según el Ente Mendoza Turismo, el promedio ronda los $92.000 diarios por persona, en línea con estimaciones privadas que lo ubican cerca de $95.000 incluyendo alojamiento, comidas y otros gastos. La cifra muestra estabilidad respecto a otros fines de semana largos, pese al contexto inflacionario.
Destinos más elegidos
Los principales puntos turísticos de la provincia se mantienen entre los más elegidos. La Ciudad de Mendoza, la zona de alta montaña —con Potrerillos como uno de los destinos destacados— y el sur provincial concentran la mayor parte de los visitantes.
En San Rafael, por ejemplo, la ocupación ronda el 69,5%, con una leve mejora en los últimos días, aunque sin alcanzar los niveles de otras temporadas. Lugares como Valle Grande y los circuitos de montaña siguen siendo de los más buscados.
En conjunto, el balance de esta Semana Santa muestra un buen movimiento turístico, aunque con estadías más cortas y un gasto más medido, lo que marca una tendencia en el comportamiento de los viajeros.
