La infancia en el Gran Mendoza enfrenta un serio desafío ambiental, revela el reciente informe “Diagnóstico del Hábitat Infantil para un Desarrollo Sostenible” elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA). El estudio muestra una realidad preocupante: el 40% de los menores de 17 años están expuestos a contaminación ambiental, viviendo cerca de basurales, sitios de quema de basura y zonas afectadas por plagas.
Este alarmante dato no solo pone de relieve las condiciones adversas en las que muchos niños mendocinos crecen, sino que también llama la atención sobre las posibles repercusiones a largo plazo en su salud. Los ambientes contaminados representan una amenaza directa para su desarrollo físico y cognitivo, comprometiendo así su bienestar futuro.
El informe de la UCA detalla que estos menores se encuentran en una situación de vulnerabilidad que requiere atención inmediata. La proximidad a áreas altamente contaminadas como basurales y sitios de incineración de desechos expone a estos jóvenes a una variedad de toxinas que pueden causar desde enfermedades respiratorias hasta efectos más severos como trastornos en el desarrollo neurológico.
Esta estadística es un llamado de alerta para las autoridades y la sociedad civil del Gran Mendoza. Se hace imperativo implementar políticas más estrictas de gestión de residuos y control de contaminantes para proteger a la población más joven. Además, es fundamental aumentar la conciencia sobre las prácticas sostenibles y fomentar la participación comunitaria en la preservación del entorno.



